Por fin se ha puesto freno al engaño de los gobiernos europeos que han maquillado sus cifras para ser parte de la Eurozona.

La oficina de estadística comunitaria, el Eurostat, ha sido dotada de dientecitos para auditar a las autoridades financieras de los estados miembros de la Eurozona.

¡Por fin!, tras 10 años de tener los ojos bien cerrados y creer en la honorabilidad de sus miembros, las autoridades de la comunidad del Euro han reconocido que más vale sacar los cadáveres que tienen guardaditos en el clóset de sus integrantes, que permitir que se extienda la peste como ahora ha pasado con la deuda griega y la de Hungría.

-Esta referencia del cadáver en el clóset pertenece al secretario de Hacienda mexicano Ernesto Cordero, quien utiliza la analogía para garantizar la transparencia de las cuentas fiscales del país.

Bulgaria bajo la lupa

Si algo ha evidenciado la reciente crisis de deuda, es que la buena fe no puede ser una base suficiente para garantizar la fortaleza del Eurosistema.

La muestra de que el mercado cobra caro cuando se siente engañado, está documentada por Bank of America Merrill Lynch: La caída del 15% del mercado global de acciones, tras dos meses de incertidumbre por la situación financiera de los países de la Eurozona; la corrida de unos 7,000 billones de dólares en el mismo periodo y la evidencia de que el mes de mayo fue el peor en 50 años para el índice Standard and Poors 500.

Así que ahora el Eurostat, anunció que antes de que acabe el año, enviará una misión de expertos a Bulgaria para que investiguen si las autoridades del país han falsificado sus estadísticas para rebajar el nivel real del déficit como ocurrió en el caso de Grecia.

El motivo de la preocupación, es que el nuevo gobierno búlgaro revisó la cifra del desequilibrio del 2009 de 1.9% del PIB a 3.8% del Producto.

Prendida de alfileres

En México hemos sufrido este tipo de episodios que pretendían dar la imagen de un país financieramente sano, con una pantalla prendida de alfileres . (¿Recuerdan los Tesobonos del 94?)

Más tarde, nos acostumbramos a escuchar de la deuda contingente de la banca, la de PEMEX. Pero hasta hace poco, afortunadamente, el gobierno decidió que no tiene porque llevar dobles contabilidades.

Así, tal como me lo explicó Gabriel Casillas, economista de JP Morgan para México, la deuda pública mexicana documentada entre el año 2008 y 2009, registró un aumento de unos 5 puntos del PIB en un año, resultado del reconocimiento explícito de las obligaciones de PEMEX.

Las obligaciones del gobierno de México pasaron de 38.2% a 43.3 puntos en solo un año, el 2008 y el hecho no disparó alarma entre los inversionistas porque no significa un mayor endeudamiento. Es simple y sencillamente el reconocimiento de que la deuda de la paraestatal es deuda del gobierno. Ni más, ni menos.

Aunque las nuevas cifras de la deuda pública no son muy bonitas , transparentan las cuentas públicas, sacan un cadáver del clóset que aún guardaba el gobierno y fortalecen la confianza de los inversionistas, en los tiempos turbulentos que vivimos, donde el mercado busca, agradece y premia la transparencia y la certidumbre.

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