El anuncio de un nuevo servicio, la llegada de una nueva tecnología o cualquier cambio en la normativa establecida en el sector de telecomunicaciones casi siempre genera furor entre los distintos expertos del mercado. La reacción inmediata podría relatarse como el surgimiento de dos polos bastante definidos, representados por los que se encuentran en favor del cambio y los que rotundamente se oponen al mismo. Al poco tiempo, comienzan a difundirse análisis que sirven como apoyo a las posturas anteriormente difundidas por los medios de prensa.

Lo interesante de muchos de estos análisis es la utilización de ejemplos internacionales, para promover la idea de que en el país sólo se toman malas decisiones, mientras que en Europa, Estados Unidos y el resto de América Latina los cambios sí son correctos. Personalmente, no comulgo con esta visión fatídica del mercado, aunque me parece que hay muchísimo que se puede mejorar.

Es por esta razón que me gustaría comentar sobre los esfuerzos en la Unión Europea por crear un mercado de telecomunicaciones único para los 28 miembros de esta entidad. Mientras en América Latina muchos mercados insisten en dividir su territorio en distintas regiones, Europa busca establecer una sola área de servicio local que sirva para promover la innovación tecnológica e impulsar los niveles de adopción de nuevos servicios. El nombre de esta propuesta es Agenda Digital para Europa.

Para alcanzar sus objetivos, se busca simplificar la obtención de licencias de telecomunicaciones, así un operador que obtiene una licencia europea puede ofrecer servicios en todos los estados de la Unión sin necesidad de hacer solicitudes en cada uno de los entes reguladores de los estados miembro.

No obstante, las autoridades europeas están conscientes que el presente esquema de competencia en infraestructura no es suficiente para alcanzar las metas de un Continente Conectado. Es por esta razón que la compartición de redes toma un carácter importante en el nuevo esquema de regulación europeo.

La idea es que aquellos operadores que quieran expandir sus servicios tanto alámbricos como inalámbricos a nuevos mercados puedan tener acceso a las redes que ya operan en el país. En otras palabras, se fomentaría la compartición de infraestructura en sus distintas representaciones: desagregación del bucle, acceso indirecto o venta de capacidad de espectro para operadores virtuales, entre otras. Es de esperar que en más de un Estado miembro las tarifas de esta reventa sean definidas por el regulador local.

La iniciativa europea también aboga por el establecimiento del uso homogéneo de espectro, que permita minimizar los problemas de cobertura para los usuarios que visitan otros mercados y utilizan servicios de roaming. Son precisamente los servicios de roaming y los de telefonía fija los que desde una perspectiva del consumidor sufrirían los mayores cambios. Por un lado, se espera que a más tardar en el 2018 los cargos de roaming sean eliminados entre los miembros de la Unión Europea.

Asimismo, las tarifas por llamadas de larga distancia internacional entre estados miembros no podrían ser muy diferentes a las llamadas de larga distancia nacional, pues tendrían que justificar cualquier diferencia en la tarifa. Por último, la Agenda Digital quiere reforzar los derechos de los consumidores con mayor transparencia contractual, monitoreo más fuerte de la calidad de servicio y la protección de la neutralidad de redes.

Regresando al tema de los debates locales, debo confesar que en ocasiones los intercambios son muy interesantes, ya que están cargados de intrigas, traiciones, halagos, insultos y el sacrificio de los que sólo desean lo mejor para todos los mexicanos. Lo que es monótono es el malinchismo de quienes ven en el extranjero adelantos imparables y a nivel nacional sólo repiten que no hay liderazgo.

José F. Otero es presidente de Signals Telecom Group.