Alemania, seguramente, buscará que los demás países cedan la mayor soberanía posible para asegurar suficiente influencia en las decisiones ?de ajuste fiscal y cambio estructural.

Como hemos mencionado en este espacio, la crisis actual que atraviesa Europa ha expuesto los defectos congénitos y errores de diseño de la eurozona. Para muchos expertos, la combinación de una moneda común -con la consecuente centralización de la política monetaria de toda la eurozona– y un marco de política fiscal que sigue siendo facultad de cada uno de los estados miembros –aunque con ciertas limitantes– es un régimen que, simplemente, ya no funciona.

Ante la disyuntiva de proporciones históricas que enfrenta Europa, las reuniones de la semana pasada entre los líderes del eurogrupo arrojaron resultados positivos para los que creen en la continuación de una Europa unida como bloque económico y la permanencia del euro como moneda común.

Las decisiones tomadas en las reuniones de la semana pasada constituyen un paso necesario pero no definitivo hacia el escenario de una eventual integración fiscal completa.

En este espacio habíamos mencionado que la mayoría de los expertos coincidía en que la salvación europea debía estar anclada en cuatro pilares: I) el establecimiento de un seguro de protección al ahorro bancario a nivel de la eurozona; II) la recapitalización del sistema financiero europeo; III) una ampliación en el mandato del BCE a promover el pleno empleo (además de mantener la estabilidad de precios, que es el mandato único en la actualidad), y IV) la federalización de la política fiscal y de financiamiento de la unión monetaria europea.

Estas medidas representarían una garantía implícita de que el euro es irreversible en el resto de los países de la eurozona y podrían restablecer la confianza en el sistema bancario europeo y evitar el colapso de la eurozona.

Los acuerdos de la semana pasada denotan cierta apertura por parte de Alemania a buscar avances concretos en algunos de estos frentes.

Aunque falta afinar detalles y, sobre todo, agilizar la implementación, Alemania, finalmente, cedió a las presiones para permitir la inyección directa de capital a los bancos por parte de los fondos de estabilización y el establecimiento de un mecanismo de supervisión bancaria a nivel europeo.

Este paso es fundamental para poder romper el vínculo entre el riesgo soberano y el riesgo del sistema bancario. En el caso particular de España, esto resulta clave. De otra manera, cualquier paquete de recursos de apoyo al sistema bancario de ese país tendría que haber sido primero contabilizado como un préstamo directo a España, aumentando aún más su carga financiera y haciendo menos sostenible su situación fiscal. Por otro lado, Alemania también cedió cierto terreno al aprobar que las medidas de ajuste económico sean acompañadas de un componente de estímulos al crecimiento económico.

Aunque para algunos observadores Alemania, finalmente, parpadeó y cedió a las presiones de Francia, España e Italia, para otros expertos, las concesiones tácticas otorgadas por Angela Merkel fueron relativamente limitadas.

Al final del día, el elefante en la sala sigue siendo la falta de acuerdos para lograr una mayor integración fiscal que implica, necesariamente, un sacrificio económico para Alemania, que debiera ser compensado con un sacrificio en términos de soberanía y control fiscal para los beneficiados.

Alemania está consciente de que el escenario menos costoso es aquel de la integración fiscal. Sin embargo, Alemania y sus líderes deben de estar convencidos de antes de tomar pasos definitivos hacia la integración, se deben agotar todas las posibilidades.

Alemania, seguramente, buscará que los demás países cedan la mayor soberanía posible para asegurar suficiente influencia en las decisiones de ajuste fiscal y cambio estructural, así como establecer mecanismos de castigos para evitar una nueva situación de riesgo moral, como la que vivimos actualmente.

La pregunta es si los pasos graduales –baby steps– que está tomando Europa serán suficientes para llegar a la meta antes de que se acabe el tiempo.

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