Los indicadores de seguridad de la capital empeoraron en los últimos años. En una ciudad que había escapado de la epidemia de violencia del país ya hacía rato, desde la administración de Mancera, se reportan indicadores delictivos no satisfactorios. El gobierno de Sheinbaum tiene un diagnóstico de las razones y un plan para recuperar los niveles de seguridad. La organización, la integridad y la estrategia de acción de la policía y de la fiscalía sufrieron un deterioro importante. Al mismo tiempo, las organizaciones criminales se fortalecieron, por lo que sofisticaron sus actividades y las hicieron más peligrosas.

El caso Heaven, en el que una banda organizó un secuestro que culminó en matanza, demuestra lo que el gobierno capitalino le permitió al crimen. El gobierno de Mancera no articuló una política social que sirviera para prevenir el delito y reducir la violencia, el objetivo fue construir redes políticas.

Una apuesta clara de la nueva administración es la coordinación. Todos los días se realizan reuniones en las que los actores involucrados en seguridad, de la ciudad y de cada alcaldía, analizamos los hechos delictivos diarios, acordamos acciones y evaluamos las medidas tomadas. La idea es consolidar una estrategia óptima para el uso de los recursos y de prevención en cada alcaldía. El objetivo es desarticular bandas y la acción de los criminales por medio del uso de información relevante, operativos encubiertos y establecer objetivos prioritarios. En ese sentido, se tiene una política para alentar la denuncia y reducir los registros de incidencia.

En ese contexto, se construyen también redes con colonias y barrios para identificar los factores más urgentes que pueden causar la violencia. Se desarrollan programas de recuperación de espacios públicos y la puesta de operación de centros educativos comunitarios (los Pilares) para ofrecer opciones de desarrollo a la población. En específico, se escogieron 333 colonias, las de mayor riesgo, para enfocar ahí los programas sociales y los de mejora de los servicios urbanos. La apuesta es que un mejor entorno, oportunidades reales para realizar actividades educativas y deportivas van a ayudar a reducir la violencia.

La otra apuesta es recobrar la estrategia de cuadrantes. Esto es, que existan policías responsables de cada barrio de la ciudad, que estén en contacto con la ciudadanía y puedan ser contactados fácilmente por los vecinos. La idea es incrementar la capacidad de reacción. Eso es complementado por una mayor presencia policial, con nuevos elementos, con mejor control de la asistencia y con el uso de agrupamientos para usarlos de mejor manera. Se propone mejorar las condiciones de trabajo de los policías, capacitarlos y medir su desempeño. Se apuesta también por la tecnología. El sistema de cámaras de videovigilancia, ya obsoleto, está en proceso de actualización para potenciar la capacidad de detectar con oportunidad delitos y tener elementos para investigarlos y servir de prueba en el sistema judicial. Así, poco a poco, la violencia en la capital comienza a disminuir y pronto se va a reducir de manera importante.

VidalLlerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.