Nuevamente, el presidente López Obrador nos obsequió ayer 6 de julio, en la mañanera una reflexión que ilustra de cuerpo completo lo que bien pueden considerarse como sus conceptos sobre cambio tecnológico, productividad, conectividad y estrategia digital, por citar solo algunos. Lo hizo al referirse a la posibilidad de retirar equipo de cómputo a empleados de la Secretaría de Economía con el objeto de ahorrar recursos presupuestales. El presidente respondía una pregunta de una reportera sobre este tema, al hacerlo dijo “...imagínese, lo que hacían los que lucharon en otros tiempos por la libertad, por la justicia, por la democracia, por la soberanía, ¿qué estaban esperando, que tuvieran sus computadoras? ¿para luchar? ¿para transformar? Yo creo que son instrumentos y que son importantes, pero no es eso...”. Ante esa respuesta, la reportera, atónita, trató de revirar preguntando qué proponía entonces el Presidente de la República sobre lo que procedía que hicieran los empleados de la secretaría de Economía ante una situación como esa, la respuesta fue: “el que se compartan más los instrumentos de trabajo y que no haya corrupción”.

En este contexto, dejó claro que la prioridad de su gobierno será la de otorgar los apoyos que este gobierno ha instrumentado, para adultos mayores, para becas, etc., aún cuando ello signifique desmantelar la capacidad del aparato gubernamental. Resulta anticlimático que en la víspera de la reunión con el presidente de los Estados Unidos con el pretexto de que ya entró en vigor el T-MEC, la versión modernizada del TLCAN, que incluyó como nuevas disciplinas compromisos en materia de comercio electrónico o provisión de servicios digitales transfronterizos, entre otros, el presidente nos comparta su concepción sobre un uso compartido de las computadoras, y que nos de a entender que casi que si bien son instrumentos importantes, hay otros fines aún más importantes. Desde luego que apoyar a los adultos mayores es un destino muy justificado, pero en lugar de desmantelar la capacidad de ejecución del sector público, primero erosionando la dotación de capital humano al provocar la salida de miles de servidores públicos y ahora con la idea de que se debe compartir el equipo de cómputo, para poder atender esos programas sociales, el presidente debería ponerse a pensar en serio no solo sobre la irracionalidad de gastar cuantiosos recursos en proyectos como la refinería de Dos Bocas o el proyecto del Tren Maya.

Pensar en que el gobierno puede dejar de adquirir nuevos equipos de cómputo y que los servidores públicos deben compartirlo los que se van haciendo obsoletos, nos dice mucho sobre lo que piensa el presidente de la necesidad de construir el ecosistema digital que necesita el país para poder mejorar su capacidad de crecimiento, desarrollo e inclusión. Todo indica que en la administración del presidente López Obrador no hay una idea clara de lo que significa ofrecerle a los mexicanos una verdadera agenda digital y que ello significa que México seguirá rezagándose frente a otras naciones, no solo las desarrolladas, en el ámbito de la capacidad digital.

Por lo pronto, en el contexto de la reiteración de que nos vamos a recuperar pronto, el Inegi dio a conocer ayer 6 de julio, el dato sobre la Inversión Fija Bruta para abril, una caída de 29% frente a marzo. Para darnos una idea del tamaño del problema, el nivel del índice nos dice que estamos igual que en enero de 1998.

*El autor es economista.

Gerardo Flores Ramírez

Experto en telecomunicaciones

Ímpetu Económico