El arranque de las campañas electorales en el Estado de México ofreció interesantes matices respecto de una elección que se antojaba anticlimática por lo predecible que parece el resultado final.

Por el lado tricolor no hay sorpresas. La efectiva cohesión partidista en torno de Eruviel Ávila ha permitido al equipo del candidato concentrarse en la estrategia de campaña, misma que inició literalmente los primeros minutos del pasado lunes.

En el campo perredista se dio la nota de color y la foto del año, con la inédita reunión de Cuauhtémoc Cárdenas, Marcelo Ebrard, López Obrador y Jesús Zambrano en torno de su abanderado, Alejandro Encinas.

Al margen de la improbable unidad real de las izquierdas, el inesperado encuentro inyectó energía muy necesaria a la campaña y a la propia figura de Encinas, que ocupa el segundo lugar en la intención de voto ciudadano.

Por el lado de Acción Nacional, las cosas no han marchando nada bien.

Las divisiones y tensiones entre la dirigencia partidista y Los Pinos se hicieron más que evidentes en el desangelado inicio de campaña de Luis Felipe Bravo Mena, acompañado sólo por Santiago Creel. Notoria e inexplicable fue la ausencia de la plana mayor del partido, de gobernadores y legisladores.

Sin duda, el peor escenario se está confirmando para el PAN. Competir en solitario no es opción para el partido en el Estado de México. Sabedores de esta realidad, los albiazules apostaron hasta el último momento en favor de una alianza con el PRD.

El rechazo de Alejandro Encinas primero y la posterior negativa de Josefina Vázquez Mota a encabezar dicha coalición y, finalmente, el destape de Eruviel Ávila por parte del Revolucionario Institucional dieron al traste con la potencial coalición antipriísta que pretendía emular las victorias electorales conseguidas en Oaxaca, Puebla y Sinaloa.

De ahí que Bravo Mena parezca estar improvisando una campaña que en realidad no iba a darse, sino que iba a sumarse a la del PRD.

Ante este panorama, el PAN podría optar por la alternativa utilizada en Guerrero, es decir, declinar en favor del candidato perredista. Si bien, Eruviel concentra más de 50% de intención de voto, Bravo Mena registra un 20% de preferencias que, sumados a los cerca de 24% de Encinas, no alcanzarían para ganar, pero al menos, para darle una salida decorosa al PAN.

[email protected]