Han sido un par de días extenuantes. Una reunión de dos días de los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del G-20, que los ha aglutinado en torno de problemas muy graves y urgentes en el mundo financiero.

Es evidente que el tema central de los encuentros entre los participantes del cónclave de la ciudad de México es la situación europea. Y en las conferencias de prensa la preocupación central de la prensa gira en torno de la crisis de deuda de Europa.

Y de ese tema surgen las discusiones vagas si se trata de una crisis tamaño mamut , como dice el ex o no tan grande , como dice el actual Gobernador del Banco de México.

Lo cierto es que Europa es la gran bomba de tiempo.

A pesar de lo intenso del par de días de discusiones, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, se muestra dispuesta a tener una charla conmigo.

El porte de Lagarde corresponde plenamente con su carácter de ser una de las 10 mujeres más influyentes del mundo. Estoy seguro de que la chalina que usa la francesa es de la marca mexicana Pineda Covalin, pero realmente no me atrevo a preguntar eso, mejor reservo mis cuestionamientos para los temas financieros.

Justo acaba la Directora del FMI de salir de un encuentro donde los asistentes acordaron no capitalizar al fondo con un dólar más hasta que Europa abra su cartera e incremente su propio fondo de rescate. Algo que según me dijo podría ocurrir este mes de marzo que está por comenzar.

La crisis social de Europa

Cuando le pregunto por Europa, lo hago desde el punto de vista de lo que a veces no se aprecia en estas reuniones. Y no me refiero a los números secretos de la crisis o a las cuentas malhechas sobre el rescate griego, sino a la perspectiva de la gente que en las calles de Atenas, Roma o Madrid se manifiesta con enojo y desesperación porque sienten que sus países les fallaron.

Le pregunto si los planes de ajuste y de rescate no podrían fracasar por la presión en las calles, por el descontento social. Christine Lagarde advierte que los programas tienen que ser avalados desde el interior de cada país y cada gobierno tiene la obligación de convencer a su gente.

Deben tener la autoridad y el valor, me dice, para convencer a su población de que a pesar de que es un trabajo arduo y con sacrificios enormes, al final del camino implica una mejoría para la sociedad, una mejoría para la economía.

Me asegura que Grecia fue un caso único porque se dejó sin la atención suficiente durante demasiados años y que lo que necesitan es un rediseño y reformas estructurales.

¿Estados Unidos, la siguiente crisis?

Me parece inevitable tratar con la Directora del FMI el caso de Estados Unidos y más cuando acabo de ver al secretario del Tesoro de ese país, Timothy Geithner, hablando desde el púlpito con un manto de pureza financiera que es imposible de creer, criticando a los europeos por sus malos manejos financieros.

¿No cree madame Lagarde que Estados Unidos podría ser el siguiente gran problema financiero del mundo? Le pregunto a esta mujer que se sorprende un poco de que mi interés no se centrara únicamente en Europa.

Estados Unidos, me responde, tendrá que atender en el mediano plazo el problema del déficit fiscal y tendrá que implementar medidas creíbles y sólidas que den confianza a los operadores económicos.

Y añade un dato muy importante. Me dice que además de esas medidas sólidas tienen que atender en Estados Unidos, Japón y otros países desarrollados la realidad de que la población envejece y tienen que hacerse cargo de ellos por mucho tiempo.

¿México, un país sólido?

Para México no hay hasta ahora más que alabanzas, desde su buena organización del evento, la efectividad de Agustín Carstens como Gobernador del Banco de México, al que le echa muchas porras, hasta su manejo disciplinado de las finanzas.

Pero hay algo que ante mi pregunta denota la inquietud de este organismo internacional y que tiene que ver con la dependencia fiscal petrolera. Y advierte algo muy sencillo: México es un país exportador de petróleo, pero también importa grandes cantidades de derivados y eso es un asunto a tomar en cuenta en las finanzas.

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