Después del franquismo, España entró de lleno a la modernización política y económica. En lo económico, el milagro del despegue español se basó en dos fórmulas esenciales: apertura hacia el mercado e integración con los países de la Unión Europea. Los resultados de las medidas fueron formidables.

¿Qué pasó? ¿Se durmieron los españoles en sus laureles y España ya no es más un ejemplo a seguir, en el anhelo universal por alcanzar la prosperidad? Algo hay de cierto respecto de eso, de que se durmieron en sus laureles aunque, además, otra cosa muy importante es que se quedaron incompletas muchas reformas económicas que debieron concluirse.

El caso es de interés, porque no únicamente se trata, como ya se ha alegado en este espacio, de que se corrijan las finanzas públicas en el país ibérico. Ahora, el Fondo Monetario Internacional ha tenido que saltar a la palestra, para decirles a los españoles en cuáles otros aspectos se requiere poner atención para su saneamiento.

Además del problema del déficit fiscal y del endeudamiento externo, el organismo internacional detectó otros focos amarillos en la economía española: fuerte endeudamiento privado, débil crecimiento de la productividad y baja competitividad externa, un sector financiero con facetas de vulnerabilidad y en particular un mercado laboral disfuncional (sic.)

Por el guiño que parece contener con respecto al caso de México, resulta conveniente centrar la atención en este último aspecto. La primera recomendación que extendió el Fondo en esta materia fue con respecto a reducir en España los costos del despido: disminuirlos al nivel que tienen en el resto de la Unión Europea para darle más flexibilidad a la planta productiva.

Otra cuestión fundamental, es la correspondiente a la contratación colectiva. Según los expertos del Fondo, ésta debe bajarse del nivel sectorial y provincial al ámbito de cada empresa. La fijación de los salarios debe ser congruente con la viabilidad de cada unidad productiva.

Por último, otro aspecto que resulta de mucho interés analítico en este tema se denuncia en las crónicas correspondientes: la estrecha vinculación que ha existido en España entre la evolución de los precios y de los salarios. Se dice que lo anterior ha sido un viejo reclamo del Banco de España, en el sentido de que la variación de los sueldos se vincule más a la productividad que a la inflación , indica.

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