Mariano Rajoy ha retrasado la solicitud de ayuda financiera con el argumento de la falta de información.

No es compatible que 25% de los trabajadores no tenga un empleo y que 50% de los jóvenes no encuentre una oportunidad.

El gobierno español tiene que decidir ya si va a solicitar algún rescate económico o si dejará crecer más las cosas hasta que su situación sea tan complicada como la de Grecia.

Y a pesar de lo dramático que resulta esta situación financiera, no es lo peor que le está pasando a España en estos tiempos.

Desde afuera, desde la visión de los mercados , lo importante es que el país ibérico recomponga sus finanzas internas, equilibre sus presupuestos y que deje de ser una amenaza para el euro y para el mundo.

La frialdad de esa visión externa y la presión que se ejerce hacia las naciones en problemas responde a la realidad humana de cuidar los intereses propios sobre lo que pueda ocurrir a terceros. África importa poco, porque afecta poco.

El gobierno de Mariano Rajoy ha retrasado la solicitud de ayuda financiera al Banco Central Europeo, a la Comisión Europea y al Fondo Monetario Internacional (la Troika), por cuestiones políticas y con el argumento de la falta de información suficiente.

Es verdad que será hasta este viernes que el Banco de España dará a conocer las estimaciones de necesidades de capital de la banca de ese país tras las pruebas de resistencia que aplicó la consultora Oliver Wyman. A estas alturas, el banco español junto con el Ministerio de Economía y la Troika revisan el documento final.

Con esos números en la mano se acabaron los pretextos para que desde Madrid hagan lo inevitable y soliciten el rescate total de su economía, no sólo de su sistema bancario.

¿Qué es lo que podría detener al gobierno español a tener que hacer esta solicitud? Más allá de la devaluación política que causa ser solicitante de terapia intensiva financiera, implica que la Troika calificará el grado de compromiso de corrección de los equilibrios de la economía española y es prácticamente un hecho que pedirán más, mucho más recortes de gastos y aumentos de ingresos.

Y es eso lo que se cruza con el que es el verdadero drama de España en estos momentos. La economía de ese país ha vivido durante muchos años con una de las tasas de desempleo más altas de toda Europa y de todo el mundo desarrollado.

No es compatible con la tranquilidad social que 25% de los trabajadores no tenga un empleo y que más de 50% de los jóvenes no encuentre una oportunidad para ser productivos.

Una estampa del tamaño del drama y la tensión social que existe en ese país está en la manifestación de ayer en el corazón de Madrid. Fueron desplegados 1,500 policías para cuidar las cercanías del Congreso. ¿Será que tantos policías incitaron a la violencia o ya sabían que habría violencia y por ello tantos elementos?

Pero el que pierde el trabajo, pierde la casa; cree al final que no tiene nada más que perder.

Ojalá que en esas tierras nunca pierdan de vista todas las experiencias que el franquismo les dejó, pero la desesperación económica es mala consejera para las decisiones.

En este ambiente de desesperación económica resurgen los peores temores separatistas de un país de las características de España.

Cataluña, tan golpeada y endeudada como tantas otras autonomías, enfrenta el renovado recurso de la independencia.

No es mi papel como externo tratar de entender las razones de unos y otros para mantenerse o separarse, porque me voy a equivocar. Pero sí está claro que las malas condiciones económicas podrían forzar un debate que no puede acabar bien, por estar basado justamente en una coyuntura negativa.

Desmembrar la cuarta economía más grande de la zona euro y la décimo tercera del mundo, y todo sin resolver el hecho de que uno de cada cuatro trabajadores está en la calle, parece un acto de suicidio colectivo. Incluso, la discusión de hacer de España una república puede sonar un poco fuera de lugar en estos momentos de hundimiento económico.

Como sea, la noticia para el resto del mundo, más allá de las fronteras peninsulares y de Canarias, es que esta semana el gobierno de Mariano Rajoy recibirá muchas más presiones para solicitar ya la ayuda internacional que los sumará a la lista de Grecia, Portugal e Irlanda.

[email protected]