Correr, equilibrio animal, cuerpo

J. Hoffmann, Marcher dans le desert

Mañana tiene lugar el primer juego de la Selección del país en el Mundial de Sudáfrica. Mundialización de la esfericidad. Una tautología: competencia en torno de lo que en cada momento debe hacerse. Trabajar lo esférico, con el esférico, con el balón.

El cuerpo animalizado del hombre, con sus extremidades superiores e inferiores extendidas como un signo de multiplicación encarnada, dibuja el círculo, la esfera, la perfección. Así lo dibujó Leonardo da Vinci: el hombre inserto en el universo, atravesado por energías conocidas y desconocidas. Todos lo habrán sentido.

Javier Aguirre, por lo que han mostrado hasta ahora, tuvo el mérito de despertar de su modorra a los jugadores que mañana serán vistos por cientos de millones de espectadores. Al tomar la dirección técnica, durante su primera charla, todos sentados en el césped, olor único, en su estilo neutro y directo, que se volvió artificial en su larga prédica sobre la Iniciativa México, debió decirles algo así.

Primero, ustedes tienen que hacer lo que ya saben hacer. Segundo, el juego es mental, por lo que vamos a armar una estrategia de conjunto y de acciones rápidas que desborde a los adversarios y termine máximo en 15 segundos ante la portería contraria. Tercero, sean precisos en el tiro al arco, sobre todo, cuando ya están solos frente al portero. Todo esto no tardó más de cinco o seis segundos. A darle , dijo para concluir. Y en eso está el equipo nacional.

El balón de futbol se acomoda al cuerpo. Al empeine, se tire a pelota parada o en el aire; a los muslos, al pecho y a la cabeza; sólo están prohibidas las extremidades superiores. La pelota rueda o se apuesta al juego elevado. El cuerpo esférico ha de aprender a driblar, fintar, y mientras mejor lo haga mayor será la capacidad de sorprender al que tiene enfrente o al que lo persigue.

Lograr la finta absoluta , de eso se trata, como en la vida, moverse, detenerse, reemprender la carrera. El gol no es más que la orden de seguir.

Hasta que suene el silbato que, en un ligero soplo, determina que el tiempo se acabó . Espectáculo, virtuosismo. Contra Francia, recuerdos de los viejos amigos althusserianos, Balibar, Lecourt, Plon, y del propio Althusser, jugadores de los sábados por la tarde. Contra Sudáfrica, mañana, disfrute el partido, como un concierto.