Las cooperativas y las instituciones financieras tienen un espacio para innovar, al tiempo que amplían su cartera.

El consumo del agua en la agricultura está en ascenso. El incremento creciente de las exportaciones agropecuarias no hubiera sido posible sin un mayor consumo y un uso más eficiente del agua.

Las políticas públicas han incentivado la adopción de tecnologías que eficienten su uso. Como siempre, los subsidios son aprovechados por los grandes productores agropecuarios. El riego rodado ha disminuido; el riego por compuertas, por goteo, por aspersión es cada vez más común, sobre todo en grandes extensiones. Sin embargo, la adopción de nuevas tecnologías por pequeños productores no avanza con la urgencia que los tiempos marcan.

Las cooperativas y las instituciones financieras tienen aquí un espacio para innovar, al mismo tiempo que para ampliar su cartera de crédito. Pero, ¿qué pequeño productor se arriesga a invertir en un sistema de riego por goteo que depende de buenas cosechas, precios atractivos y menos intermediarios? Desde un escritorio se dirá que los ahorros derivados de adoptar nuevas tecnologías cubrirán con creces la inversión. ¿Se arriesgará un pequeño agricultor a otro crédito, además del crédito para la compra de semillas, trabajos agrícolas, cosecha, etcétera?

Resulta, por tanto, interesante un esquema de incentivos que anime al productor a arriesgarse con nuevas tecnologías. En subsidios públicos, uno de los mejor pensados es el subsidio a la vivienda para familias que ganan menos de 5 salarios mínimos, diseñado por la Conavi. No hay subsidio si no hay ahorro+crédito. Cosechando Juntos lo Sembrado SC, cooperativa de ahorro y crédito, ha adaptado este modelo de subsidio a un programa de uso eficiente del agua en la agricultura con los mismos componentes: ahorro+crédito+ subsidio. Con el apoyo de la Fundación Gonzalo Río Arronte IAP, se destinaron fondos a nuevas tecnologías relacionadas con el agua. Para acceder a ellos, la cooperativa exige a sus socios un miniproyecto y un presupuesto aproximado. Del costo total, se subsidia 30, 40 y hasta 50 por ciento. Se hacen visitas a la parcela, se analiza el proyecto específico y se supervisa su ejecución. Los proyectos no rebasan los 50,000 pesos. ¿Qué tipo de proyectos se han ejecutado? Pequeños bordos parcelarios; incorporación de estiércol, retenedor de agua y mejorador de suelos; curvas de nivel; riego por compuertas o por goteo; cisternas junto a las parcelas para retener el agua de lluvia, etc.

Los resultados son indiscutibles: productores más responsables del subsidio, pues la tecnología también fue posible por su aportación (ahorro y crédito); mejor calidad del suelo; disminución del uso del agua; mayor captación de agua de lluvia.

La pequeña agricultura, mucho más eficiente que la gran agricultura, tiene un enorme potencial cuando se crean pequeñas infraestructuras relacionadas con el agua. La disputa por ella no disminuirá, pero al menos incentivos claramente dirigidos y supervisados tienen efectos directos en una disminución de la vulnerabilidad de campesinos y pequeños agricultores. La gran enseñanza derivada de esta experiencia es que subsidios acompañados de ahorro+crédito no sólo aumentan la producción agropecuaria, sino que cambian también al productor, quien se apropia de una tecnología ajena, pero convertida por él en su propia tecnología.