Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son elementos sumamente importantes para el desarrollo económico y social de un país. La capacidad que tienen las nuevas tecnologías de mejorar la productividad e incrementar la eficiencia de forma transparente hace que su a adopción sea inevitable. Lo único que varía es la fecha en que las TIC comienzan a impulsar la llamada transformación digital de todos los segmentos productivos de la economía.

Tal vez sean las posibilidades que brindan las TIC, tanto en el sector público como en el privado, las que lleven a erróneamente equiparar su impacto con su cobertura en el mercado. Aquí el principal problema es pensar que primordialmente el objetivo es llevar una cobertura de 100% del territorio nacional. ¿Acaso este requisito incluye las aguas territoriales del país donde evidentemente no hay personas viviendo?

La respuesta obvia es un rotundo no. Cuando se mide cobertura se hace pensando en las áreas pobladas del país, para de esta forma poder estimar el porcentaje de la población que teóricamente puede tener acceso al servicio ofertado. Esto es sumamente importante, pues dependiendo del servicio que se esté midiendo el porcentaje de la población que tiene acceso al mismo varía, sobre todo si se piensa en plataformas no satelitales. En otras palabras, el número de personas que pueden acceder a servicios de telefonía básica es mayor que el de las que pueden acceder a servicios audiovisuales 4K.

Sin embargo, como he expuesto en incontables ocasiones en este mismo espacio, la cobertura no lo es todo. Si lo que se busca es tener cobertura de 100% del territorio nacional en estos momentos por medio de satélites con transpondedores en Bandas Ku, Banda C y Banda Ka, entre otras, 100% del área geográfica del país (incluyendo aguas territoriales) tiene cobertura para servicios de telefonía, televisión restringida e Internet.

Tampoco se puede olvidar que, además de la cobertura satelital, el país tiene instalados miles de kilómetros de par de cobre, fibra óptica y antes para la transmisión de comunicaciones inalámbricas. Si se fuese a estimar todos los lugares donde una red de telecomunicaciones en estos momentos no cubre la población, sería probablemente acertado decir que apenas 5% de la población de México (6 millones de mexicanos) carece de acceso a una red de servicios de telecomunicaciones que no sea satelital. Obviamente, ante la presencia de esta cobertura nacional, si es que la cobertura es el elemento esencial en el despliegue de nuevas infraestructuras de telecomunicaciones, sería obsoleta y mal concebida la idea de utilizar fondos públicos para la creación de un elefante blanco que trasmite señales digitales.

El problema de fondo es más profundo y complicado que la instalación de torres o el despliegue de fibra. El problema real deriva de la capacidad del mexicano que vive en zonas rurales o apartadas de poder contratar servicios de telecomunicaciones, debido a que no hay puntos de venta cercanos. Y de haberlos, no cuenta con el poder adquisitivo necesario para costear un teléfono móvil.

No es hablar acerca de la necesidad de más redes, sino de hablar de cómo se implementan políticas de inclusión que permitan a los mexicanos a acceder a dispositivos modernos que ofrezcan la posibilidad de usar la tecnología como herramienta de crecimiento personal. Mientras no haya una concientización de la importancia de la tecnología en mejorar la productividad y el rol de las personas en esta transformación digital, se seguirá esquivando el verdadero problema de la adopción de nuevas tecnologías, el inmenso trabajo por hacer para mejorar el poder adquisitivo de quienes viven en zonas apartadas y rurales. Pensar en la construcción de nuevas redes en lugar de pensar cómo aprovechar, expandir y potenciar las ya existentes simplemente es esquivar el problema, porque, como me decía un profesor en mis años de universidad, para un funcionario público prometer construir cosas siempre suena bonito.

* José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC.

José F. Otero

TIC y Desarrollo

José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC. Esta columna es a título personal.