El derrame de petróleo en el Golfo de México se ha convertido en la peor tragedia ecológica en la historia de Estados Unidos. Y también en uno de los más fuertes dolores políticos para el presidente Barack Obama.

La empresa británica responsable de la desgracia se muestra pasmada ante los reclamos e imposibilitada de responder adecuadamente para frenar totalmente la fuga y empezar a corregir las consecuencias.

Las culpas han recaído en el otorgante de los permisos: el gobierno de Washington.

La respuesta política ha sido la limitación de los planes de expansión de las operaciones off shore de exploración. Pero las imágenes de la fauna marina sufriendo las consecuencias del derrame son más poderosas en la mente de la opinión pública que quiere ver correr la sangre política.

En el fondo, la responsabilidad es compartida por todo un país sediento de petróleo que no mide las consecuencias de presionar los límites. Pero en estricto sentido, el responsable es la empresa operadora de la plataforma, cuyo accidente desató la fuga. El gobierno, como autoridad, cargará su parte de culpa. Pero al mismo tiempo juega el papel de pararrayos de la crítica mediática.

Obama se cansó de que le endilgaran toda la culpa y explotó. Dijo que llegó la hora de patear traseros a los responsables y para ello está hablando con los expertos.

En Estados Unidos estaban espantadísimos de que su Presidente se atreviera a utilizar un lenguaje tan soez y sus detractores habituales ahora le endilgan, además de la inacción, la desesperación.

Habrá críticos a los que nunca podrá convencer el Presidente de Estados Unidos porque es su vocación política criticar cualquier cosa que venga de un demócrata y más si se trata de uno con las características de Barack Obama, pero para el resto de los comunicadores y estadounidenses no está mal que de un manotazo en la mesa. Siempre y cuando, claro, su siguiente movimiento sea efectivamente poner manos a la obra.

Porque está claro que después de esta desgracia muchos traseros serán pateados y Obama está cuidando que entre ellos no esté el del Presidente de Estados Unidos de Norteamérica.

¿Si en México se patearan traseros?

¿Qué pasaría si en México se iniciara una depuración de inútiles y se pusieran en los gobiernos y partidos a patear los traseros de los que sólo estorban?

La primera reflexión sería pensar que nadie tiene la capacidad de patear su propio trasero. Porque en México la falla en la toma de decisiones parece sistémica. No hay poder o nivel de gobierno que pueda acreditar una correcta actuación de manera totalmente satisfactoria.

Hay 500 traseros en una Cámara y 128 en la otra, que con todo y fuero son perfectamente pateables ante la evidente falta de resultados.

Hay secretarios de Estado que a pesar de su mostrada incapacidad siguen muy campantes en sus puestos, sin que nadie los moleste ni con el pétalo de un botazo en el trasero.

Gobernadores opacos y dispendiosos que se manejan como señores feudales sin que nadie les pida una sola cuenta de cómo y en qué gastan el dinero público. Ésos deberían salir con doble patada y coz.

La primera piedra

¡Qué bueno sería que nos hablaran con la neta y no nos trataran como retrasados mentales!

Ahora resulta que el presidente Calderón va a realizar una visita de trabajo a Sudáfrica para estrechar lazos con el segundo socio comercial de México en el continente africano, justo el día que arranca el Mundial.

Ya había la Presidencia cometido un error al poner a votación la presencia o no de Calderón en el partido inaugural de la Copa del Mundo, como para que ahora vuelvan a fallar con el pretexto de la visita del Presidente al estadio mundialista el día que juega México.

Calderón va a Sudáfrica, primero porque le gusta el futbol, segundo porque a México le gusta el futbol. Tercero porque todo el mundo estará pendiente de ese evento que habrá de paralizar las actividades nacionales. Y cuarto, porque lo invitaron.

A los partidos políticos hipócritas que tienen gobernadores que se la pasan de viaje en el extranjero o en otros estados haciendo campaña nunca les va a gustar nada que haga el Presidente o su gobierno. Así que en lugar de querernos ver la cara de tontos a todos, que acepten que Felipe Calderón tiene el privilegio de poder asistir al Mundial y lo va a hacer.