Necesitamos entender la re-configuración global que estamos viviendo. Hace unos días, el Foro Económico Mundial lanzó una iniciativa muy ambiciosa que nos convoca a todos: The Great (RE)set, traducida como El Gran Reinicio. Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro, y el príncipe de Gales explicaron la necesidad de hacer este compromiso global conjunto y urgente para salir de la crisis.

El Foro plantea que si no se abordan de manera rápida y conjunta las crisis de la pandemia, se intensificarán y harán que el mundo sea aún menos sostenible, equitativo y más frágil. La propuesta es el restablecimiento de nuestros fundamentos económicos y sociales apostando por un nuevo contrato social que honre la dignidad de cada persona. Para evitar escenarios más complicados no bastan medidas graduales y soluciones ad hoc. El profesor Schwab sugiere que “debemos forjar unos cimientos completamente nuevos sobre los que sustentar nuestras sistemas económicos, sociales y políticos. Deben participar todos los países, desde EU hasta China, y deben transformarse todos los sectores, desde el gas y el petróleo hasta el de la tecnología. Dicho de otro modo: necesitamos un Gran Reinicio del capitalismo”.

“Para ello se requiere un nivel de cooperación y ambición sin precedentes, pero no es un sueño imposible. Es más, un aspecto positivo de la pandemia es que nos ha enseñado que podemos introducir cambios radicales en nuestro estilo de vida con rapidez”, reconoce Schwab. “Harán falta unos gobiernos más robustos y eficaces, aunque esto no implica un impulso ideológico hacia gobiernos más grandes. Y se requerirá la colaboración entre los sectores público y privado en cada etapa del camino.” ¿Cómo movernos hacia ese nuevo punto de partida? el Gran Reinicio contempla tres componentes:

1. Orientar el mercado hacia resultados más justos. Los gobiernos deberían mejorar la coordinación (por ejemplo, en materia de políticas tributarias, reglamentarias y fiscales), actualizar los acuerdos comerciales y crear las condiciones de una “economía de las partes interesadas”. En un momento de reducción de las bases impositivas y crecimiento de la deuda pública, los gobiernos tienen un poderoso incentivo para impulsar estas medidas.

2. Garantizar que las inversiones promuevan objetivos comunes, como la equidad y la sostenibilidad. Los programas de gasto a gran escala que están aplicando muchos gobiernos representan una gran oportunidad para el progreso. En lugar de utilizar los fondos de recuperación para arreglar las grietas del viejo sistema, deberían utilizarse para crear un sistema nuevo. Esto se traduce en la creación de infraestructura urbana verde y en proponer incentivos para que las industrias mejoren su trayectoria de métricas medioambientales, sociales y de gobernanza.

3. Aprovechar las innovaciones de la Cuarta Revolución Industrial en pos del bien público, haciendo frente a los desafíos sanitarios y sociales. Durante la crisis de Covid-19, las empresas, universidades y otros agentes han unido fuerzas para desarrollar diagnósticos, terapias y posibles vacunas y ofrecer soluciones de telemedicina. Pensemos en todo lo que se podría conseguir si se lanzaran iniciativas concertadas similares en todos los sectores.

Si bien, Schwab reconoce que “la crisis del Covid-19 ha afectado todas las facetas de la vida de las personas; la tragedia no tiene por qué ser su único legado. Al contrario, la pandemia representa una oportunidad para reimaginar nuestro mundo y forjar un futuro más equitativo y próspero”. Para que esto suceda con éxito, propongo que empecemos por reinventarnos.

Twitter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.