Los ministros de finanzas de las economías más grandes del mundo se reunieron recientemente y acordaron sobre la necesidad de realizar reformas al sistema tributario global, las más significativas en un siglo. Ésas son noticias grandiosas.

Apoyamos el movimiento hacia un nuevo marco integral e internacional sobre la manera en que las empresas multinacionales pagan impuestos. El impuesto a las utilidades corporativas es una forma importante en que las empresas contribuyen a los países y comunidades donde hacen negocios, y nos gustaría ver un entorno fiscal que las personas consideren razonable y apropiado.

Si bien algunos han expresado su preocupación acerca del lugar en donde paga impuestos Google, la tasa global de impuestos de Google ha sido superior a 23% durante los últimos 10 años, en línea con la tasa reglamentaria promedio de 23.7% en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La mayoría de estos impuestos se paga en Estados Unidos, donde se originó nuestro negocio y donde se desarrolla la mayoría de nuestros productos y servicios. El resto lo pagamos en aproximadamente 50 países alrededor del mundo donde tenemos oficinas que nos ayudan a vender nuestros servicios.

No estamos solos al pagar la mayor parte de nuestros impuestos corporativos en nuestro país de origen. Esa asignación refleja reglas establecidas desde hace tiempo sobre cómo se deben dividir las ganancias corporativas entre varios países. Las compañías estadounidenses pagan la mayor parte de sus impuestos corporativos en Estados Unidos, al igual que las empresas alemanas, británicas, francesas y japonesas pagan la mayoría de sus impuestos corporativos en sus países de origen.

Durante más de un siglo, la comunidad internacional ha desarrollado tratados para gravar a las empresas extranjeras de manera coordinada. Este marco siempre ha atribuido más utilidades a los países donde se producen productos y servicios, en lugar de donde se consumen. Pero es hora de que el sistema evolucione, asegurando una mejor distribución de los ingresos fiscales.

Estados Unidos, Alemania y otros países han presentado nuevas propuestas para modernizar las reglas fiscales, con más impuestos pagados en los países donde se consumen productos y servicios. Esperamos que los gobiernos puedan desarrollar un consenso en torno a un nuevo marco para una tributación justa, ofreciendo a las empresas que operan en todo el mundo reglas claras que promuevan una inversión empresarial razonable.

La necesidad de modernización no se limita al sector de la tecnología. Tanto la OCDE como un grupo de expertos de la UE han llegado a la conclusión de que la economía en general se está “digitalizando”, lo que crea la necesidad de una reforma amplia a las normas actuales. Casi todas las empresas multinacionales utilizan datos, computadoras y conectividad a Internet para potenciar sus productos y servicios. Y muchas están buscando formas de integrar estas tecnologías, creando electrodomésticos, automóviles, fábricas, hogares y hospitales “inteligentes”.

Pero a pesar de que este proceso multilateral está avanzando, algunos países están considerando actuar solos, imponiendo nuevos impuestos a las empresas extranjeras. Sin un acuerdo nuevo, integral y multilateral, los países podrían simplemente imponer impuestos unilaterales discriminatorios a empresas extranjeras en diversos sectores. De hecho, ya vemos tales problemas en algunas de las propuestas específicas que se han presentado.

Ese tipo de medidas crearía nuevas barreras al comercio, desaceleraría la inversión transfronteriza y dificultaría el crecimiento económico. Ya estamos viendo esto en un puñado de países que proponen nuevos impuestos sobre todo tipo de productos que involucran propiedad intelectual, desde software hasta productos de consumo. Los impuestos especializados de unas cuantas compañías de tecnología de Estados Unidos harían poco más que recuperar los impuestos que se adeudan actualmente en Estados Unidos, aumentando las tensiones comerciales. Pero si los gobiernos trabajan juntos, se pueden pagar más impuestos donde se consumen productos y servicios, de manera coordinada y mutuamente aceptable. Esta negociación es necesaria para garantizar un sistema tributario global mejorado y más equilibrado.

Creemos que este enfoque restablecerá la confianza en el sistema tributario internacional y promoverá el comercio y la inversión a través de las fronteras. Apoyamos firmemente el trabajo de la OCDE para poner fin a la incertidumbre actual y desarrollar nuevos mecanismos fiscales. Hacemos un llamado a los gobiernos y las empresas para que trabajen juntos para acelerar esta reforma y forjar un acuerdo nuevo, duradero y global.

*Vicepresidente de asuntos gubernamentales y políticas públicas, Google.