Los retos de nuestro país son evidentes, no podemos cegarnos a la realidad; la corrupción, la inseguridad y la creciente desigualdad están a la vista de todos. Yo, al igual que muchísimos mexicanos, estoy inconforme e indignada con nuestra situación; necesitamos un cambio, y lo necesitamos ya. Precisamente por eso, he decidido depositar mi confianza en la única persona que tiene las credenciales necesarias para guiar a México por la senda de la estabilidad, el crecimiento y el desarrollo.

Conozco a Pepe Meade desde hace más de 10 años, tuve el gusto de coincidir con él durante mi incursión en el entonces Colegio Nacional de Economistas, donde me correspondía ser la Secretaria de una comisión a la que denominamos “Proyecto de Nación” que más adelante entregó un valioso documento de visión económica al candidato ganador en aquel tiempo, Enrique Peña Nieto. En ese momento, Pepe se desempeñaba como Subsecretario de Ingresos y desde el principio noté que era una persona totalmente comprometida con su trabajo, atento a cada detalle que su labor demandaba, y extremadamente generoso con quienes apenas nos iniciábamos en las ligas mayores del distinguido gremio de economistas. Tiempo después fui Presidente del Colegio, y Pepe, un participativo consejero durante mi gestión.

Más adelante, cuando fui Presidente del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN), pude dar cuenta de su gran visión y su probada capacidad para construir un país incluyente, un México para todos. Durante su segunda designación como Secretario de Hacienda conté con su respaldo en grandes proyectos que beneficiaron directamente a la población, por ejemplo, el aprovechamiento de espacios públicos a favor de la industria de telecomunicaciones, para reducir los costos de servicio a los ciudadanos, demostrando una vez más su liderazgo al frente del sector hacendario y colocándonos a la altura de los países más avanzados del mundo.

Porque lo conocí trabajando, no me sorprende que su impecable trayectoria lo haya traído hasta aquí. Después de ser cinco veces Secretario de Estado demostró una y otra vez ser un excelente conciliador, un gran constructor de puentes, y el de mayor experiencia en materia de políticas públicas; el paso siguiente, naturalmente tendría que ser dirigir esta Nación.

Para mi grata sorpresa, estos meses de campaña solo han reforzado lo que quienes conocemos a Pepe Meade ya sabíamos, que es una persona con un profundo amor por su tierra, cuya única y legítima aspiración es poner todos sus conocimientos y capacidades al servicio de los mexicanos. En estos meses, donde pasó cientos de horas en vuelos comerciales, en carretera y caminando hasta llegar a las más recónditas comunidades de México, pude corroborar que no es el político tradicional, con mensajes demagógicos a costa de ganar un electorado. Su fuerza está en su congruencia, en su experiencia, en sus propuestas, y en la gran calidad moral que nos inspiran él, Juana y cada uno sus hijos.

Me siento muy orgullosa de haber tenido la oportunidad de formar parte de esta aventura y profundamente comprometida a seguir su ejemplo y convicciones desde la Cámara de Diputados. Hoy más que nunca, les pido que, en la intimidad de la urna, con la más poderosa herramienta que tenemos los ciudadanos, que es nuestro voto, decidamos el México que merecemos, uno que vea hacia el futuro, no hacia el pasado; porque un voto por José Antonio Meade es un voto por nuestro país, y este es el momento de México.

¡Hasta nuestro próximo encuentro!

* Candidata a Diputada Federal Plurinominal en la Tercera Circunscripción Electoral por el Estado de Tabasco y expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

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Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.