El mundo está lleno de incertidumbre, en todos los aspectos. Pero hay ocasiones en donde ésta se incrementa, por ejemplo, en un periodo electoral como el que está viviendo nuestro país. Esto hace que muchas personas se preocupen sobre qué pasará con las principales variables financieras y, por ende, me pregunten si es buen momento para invertir.

En general, yo creo que para tomar decisiones financieras, uno debe enfocarse en lo que uno pueda controlar y no necesariamente en factores externos, que pueden o no darse. Porque entonces uno empieza a especular sobre qué es lo que puede o no llegar a pasar mañana, ni los expertos lo saben realmente.

Pero además nos puede hacer perder la perspectiva. Pensemos, por ejemplo, en una inversión para nuestro retiro, dentro de 30 años. En un plazo tan largo, México va a vivir por lo menos cinco procesos electorales para presidente, además de las elecciones intermedias. Estados Unidos vivirá por lo menos siete. Sin contar con lo que pasará en muchos países del mundo como China, o que viviremos seguramente varios ciclos económicos, algunos expansivos y otros recesivos.

¿Entonces, si vas a invertir para crear un patrimonio, con horizonte de mediano o largo plazos, realmente estás preocupado por lo que puede o no pasar en unas cuantas semanas? ¿Qué pasaría, por ejemplo, si mañana una empresa grande, influyente en el mundo, sorpresivamente anuncia que está en graves problemas financieros y arrastra con ello a los mercados bursátiles del mundo? ¿O si un país europeo anuncia que ya no puede pagar sus próximos vencimientos de deuda? Esto podría pasar, como ha sucedido ya en otras ocasiones, sin que nadie, ni siquiera el analista más experimentado, se lo espere.

De hecho, cuando invierto, a mí no sólo me preocupa lo que pueda pasar mañana, el resultado de las elecciones o si el dólar va a subir o bajar. Me preocupa lo que pueda suceder durante todo el tiempo que permanezca invertido; es decir, durante mi horizonte de inversión. Porque siempre hay incertidumbre, sorpresas, cosas que no esperábamos.

¿Entonces qué es lo que debemos hacer? Enfocarnos en lo que sí podemos controlar: el riesgo de nuestra inversión. En mi experiencia, el mayor error que cometen las personas al invertir es correr riesgos innecesarios, principalmente por desconocimiento. Alguien les dice que el bitcoin el año pasado subió muchísimo y ponen todo su dinero ahí. O bien, compran dólares ante la expectativa de que el peso se va a devaluar. No están invirtiendo, sino que están apostando a que algo sucederá y eso les permitirá tener un gran rendimiento. Pero ¿y si las cosas no salen como uno pensaba? La pérdida puede ser muy significativa.

Por eso lo primero que uno tiene que tomar en cuenta antes de invertir, por encima del rendimiento, es saber cuál es el máximo riesgo que queremos asumir. Esto significa que independientemente de quién gane las elecciones en México, si los precios del petróleo se disparan o si el mundo entra en una recesión, tenemos que tener un portafolio de inversión que nos permita dormir tranquilos por las noches, pase lo que pase.

Afortunadamente en inversiones, el riesgo es una variable que podemos controlar, a través de la diversificación. Esto es crucial. Carlos Ponce Bustos, director general adjunto en Grupo Financiero Bx+ y columnista en El Economista, lo escribe siempre de esta manera: primero el riesgo, luego el rendimiento. Y no podría estar más de acuerdo.

Un portafolio de inversión se construye de esta manera: primero se toma en cuenta el riesgo máximo (volatilidad) que el inversionista esté dispuesto a asumir (con base en su perfil). Luego se selecciona una combinación de activos para ese nivel de riesgo, que pueda maximizar el rendimiento potencial. Nuevamente: primero el riesgo, luego el rendimiento. Esto es tan importante que podría decir que es la clave de las inversiones.

¿Es buen momento para invertir? ¿Realmente existe “el momento ideal” para hacerlo? Para mí siempre lo es. Nunca debemos posponer invertir porque hay incertidumbre y no sabemos qué pueda pasar mañana o en algunas semanas. Porque tampoco podemos saber qué es lo que podría suceder en unos cuantos años y que hoy ni siquiera nos imaginamos. Enfoquémonos entonces en lo que sí podemos controlar: el riesgo de nuestro portafolio.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com