¿Que si le serviría a México de algo la eventualidad de que llegue Agustín Carstens a dirigir al FMI? Creo que muy poco. Pues el organismo se ha caracterizado por ser el bombero de las crisis de balanzas de pagos el arquitecto de la reestructuración financiera de los países, el prestamista de última instancia de los sistemas bancarios y todos, son temas donde por fortuna México no tiene problema alguno.

Creo que el planteamiento tendría que ser al revés. ¿Podría aportar algo un mexicano al Fondo Monetario Internacional? Y mi respuesta es Por supuesto. Un mexicano, un chileno, un colombiano, un brasileño, un costariscense, un argentino Cualquier economista latinoamericano que tuvo en sus manos la responsabilidad de administrar un país endeudado, una crisis financiera, la quiebra de su sistema bancario, la amenaza de la recesión mundial. Cualquiera que tenga en su curriculum la solución de una crisis financiera, de deuda, o de pagos.

Ayer me decían mis editores en una junta que le tenía yo mucha fe a Carstens. Y no es a él en sí, es a la experiencia que tiene, como dicen en el Seguro Social, ha hecho manos en los casos más difíciles y bien o mal, ha mantenido la estabilidad financiera del país. Ha sido secretario de hacienda durante el periodo de mayor crisis financiera mundial.

Creo que si algo sabe el señor, es que los problemas financieros no se resuelven con deudas. Y me parece que es una lección importante que tendrían que enseñar a los países desarrollados que tienen el voto decisivo en el Consejo Directivo del FMI, para elegir al director gerente.

Yo pienso que hay muchos mexicanos, muchos exbanqueros centrales que tendrían la experiencia para llevarla al FMI y decirle a EU, a Reino Unido o a Japón: señores, la receta es apretarse el cinturón, pagar lo que se debe y no echar a andar la maquinita de hacer dinero .

Y en eso si tienen muy amplia experiencia los latinoamericanos. Hasta ahora, Carstens ha sido el único de la región que ha levantado la mano. Mientras no haya otro que le entre al quite creo que nuestra responsabilidad es reconocerle y apoyarle.

En los ochenta, cuando yo veía en la tv chistes sobre la deuda eterna de México , estábamos aprendiendo una dura lección. Y es momento de que alguno de los que la aprendieron vayan a mostrar las lecciones a quienes tienen al mundo financiero en un vilo.

La tarea es reconstruir una economía mundial que no termina de recuperarse. Y la deuda es un mal que se está volviendo crónico en los países industrializados. Hay que ordenar la casa y en eso, que me disculpe la señora Lagarde, los latinoamericanos la llevan de calle.