Xi Jinping es el todopoderoso presidente de China. No sólo rige en un país donde no hay un sistema democrático, sino que además hace unos cuantos meses logró convertirse en el núcleo del Partido Comunista, lo que lo ubica como el incuestionable líder de la nación más poblada del mundo.

Al mismo tiempo, Donald Trump es el presidente electo de Estados Unidos; llegó después de un proceso de selección de candidatos en su partido y después participó en un proceso electoral en un país que es considerado como un ejemplo de la democracia.

No hay duda de que hoy despierta más temores y preocupaciones el millonario neoyorquino que el político de Pekín.

Pero en este mundo al revés, hoy China, a través de su omnipotente presidente, se convierte en el paladín del libre comercio.

La nación a la que durante décadas se le ha acusado de las peores prácticas anticompetitivas hoy toma la tribuna de los encuentros globales para hacer una férrea defensa del libre comercio y sus beneficios para todo el planeta.

Nada de lo que veamos en esta materia de aquí en adelante es ajeno a lo que ha provocado Donald Trump. Es la reacción global ante una preocupación internacional de lo que pueda desatar quien a partir de mañana se convertirá en el presidente de Estados Unidos.

Como un primer mensaje multinacional, hay que ver que Xi Jinping se convirtió en el primer presidente de China en asistir a la cumbre del Foro Económico Mundial en Davos.

En su discurso se escuchó una defensa del libre comercio, pero realmente lo que el líder chino enfatizó fue esta advertencia sobre la ausencia de ganadores ante una futura guerra comercial.

El gigante asiático no ha quedado fuera de la mira de los ataques de Donald Trump. Sólo que China, a diferencia por ejemplo de México, sí está en la posibilidad de lanzar advertencias y la que ha lanzado Pekín sobre el peligro de no reconocer el estatus de Una Sola China, es muy claro.

Pero China está haciendo algo más: está aprovechando los espacios que Estados Unidos amenaza con dejar vacíos.

De entrada a Davos, Xi Jinping se convirtió en el principal protagonista de este foro que acaba por tener repercusiones mundiales, a pesar de no ser un foro de toma de decisiones.

China necesita encontrar una salida para revertir su desaceleración económica; y la exportación de inversiones y la ampliación de sus acuerdos comerciales son una salida muy importante.

Si realmente los chinos están dispuestos a jugar con las reglas del libre comercio, sin trampas monetarias o de subvenciones, pueden tender la mano a los damnificados de Estados Unidos.

Y no sé usted, pero a mí se me ocurre uno que está especialmente marcado por la intolerancia de Trump y al que ha amenazado con separarlo con un muro y aplicarle impuestos de locura a los que sigan produciendo en él.

Puede juntarse el hambre con las ganas de comer. La oportunidad que toma China puede encontrar cabida en la necesidad de diversificación de países como México.