El cambio demográfico ofrece oportunidades para el desarrollo individual, social y económico del país; sin embargo, también plantea serios desafíos. Las oportunidades que ofrece el envejecimiento poblacional se materializarán en la medida que se garantice una vida saludable, activa y segura para toda la población, lo cual requiere un rediseño de las instituciones jurídicas, sociales y económicas actuales.

Se necesita un enfoque nuevo y diferente en la estrategia de desarrollo, de combate a la pobreza y de sustentabilidad, que reconozca la transición demográfica, considere la perspectiva de curso de vida y, en especial, el aumento de la población adulta mayor.

Para lograr estos objetivos, la política a implementar, para ser eficaz, debe incluir un conjunto de programas y acciones en el ámbito legal, institucional, social, cultural y económico. Asimismo, su visión deberá ser intergeneracional, en cumplimiento irrestricto de los derechos humanos y de los derechos de las personas adultas mayores, con perspectiva de género y reconocimiento de nuestra multiculturalidad. Destacan los siguientes ejes básicos:

• Normatividad e instituciones. Fortalecer los marcos normativos internos y cumplir con los acuerdos internacionales, a fin de garantizar el reconocimiento y ejercicio pleno de los derechos de las personas mayores y el respeto irrestricto de la dignidad humana. Ratificar la recomendación de la Convención interamericana sobre la protección de los derechos humanos a las personas adultas mayores.

• Marco macroeconómico. Adecuar las finanzas públicas para dar seguridad, hoy y en el futuro, a las asignaciones presupuestales que atienden a las personas mayores, particularmente salud y pensiones. Revisar el funcionamiento de las instituciones de seguridad social para asegurar su viabilidad financiera a la vez que se resuelvan los requerimientos integrales de las personas mayores.

• Salud. Adecuar la organización, funcionamiento y financiamiento de los sistemas de salud públicos y privados. Instrumentar programas que reconozcan los nuevos perfiles epidemiológicos concernientes a la población adulta mayor y que operen con un enfoque preventivo a la vez que geriátrico. Incluir con esta perspectiva los requerimientos de personas mayores, en particular, cuidados de largo plazo, servicios psicológicos y psiquiátricos. Promover desde edades más tempranas la adopción de estilos de vida que propicien un envejecimiento activo y saludable.

• Seguridad económica. Fortalecer el sistema de pensiones para asegurar cobertura universal y pensiones adecuadas a la población en etapa de retiro. Fomentar la planeación financiera del retiro. Generar incentivos a la formalización del empleo y reconocer la dinámica de los mercados laborales con trabajadores independientes, particularmente entre la población joven. Propiciar la movilidad social para que las poblaciones más jóvenes envejezcan de forma más segura.

• Inclusión social. Promover la inclusión efectiva de las personas mayores mediante políticas de diseño de ciudades amigables, educación, cultura y deporte. Fomentar la participación de las personas mayores en la vida pública. Todo ello, considerando condiciones de migración, multiculturalidad y género para evitar todo tipo de discriminación.

• Cultura de envejecimiento. Desarrollar programas de educación y comunicación en torno al concepto de envejecimiento digno con calidad de vida, lo que implica preparase desde edades más tempranas en términos económicos, de salud y bienestar.

Para obtener mayor información sobre el sistema de pensiones visite la página de Internet: www.amafore.org