Le pregunté a 20 personas, unas por la vía telefónica y otras cara a cara: ¿Desde su punto de vista, a quién considera peor delincuente: a Humberto Moreira o al Chapo Guzmán? Las 20 – el 100%- contestaron: a Humberto Moreira.

Cuando les pedí el razonamiento en el que basaban su respuesta, los argumentos de los encuestados fueron muy similares:

El Chapo –dijeron- es un narcotraficante que no niega su actuación al margen de la ley; además, a pesar de haber matado y mandado matar, él también ha expuesto su vida y, aunque las drogas con las que trafica destruyan vidas, él no es responsable de lo que motiva a los seres humanos a consumirlas. Desde luego que su aprehensión, la confiscación de su fortuna y sus bienes, la captura de sus socios y prestanombres y el resto de su vida en la cárcel es, sin lugar a dudas, lo que el capo merece.

Por lo que respecta a Humberto Moreira, los entrevistados coinciden en que robar desde el poder el dinero público con premeditación, alevosía y ventaja, es peor para la comunidad llamada nación o país, que el trasiego de drogas al extranjero. Piensan que los delitos por los que el exgobernador de Coahuila se encuentra detenido en España (lavado de dinero, malversación de fondos públicos y organización criminal y cohecho) no son equiparables en dimensión a la voluminosa cadena delictiva de Joaquín Guzmán Loera; pero basta y sobra que los recursos de los que dispuso el expresidente del PRI hayan provenido del erario para convertirlo en un ignominioso delincuente, y su trasgresión de la ley alcanza el adjetivo de lesa patria.

Gringo bobo

El domingo adquirí el diario español El País con la finalidad de encontrar alguna nota o un reportaje que me hiciera comprender cabalmente lo concerniente a la detención de Moreira, las causas reales y el pronóstico sobre el tiempo que estará detenido o su puesta en libertad. Sin embargo, resulta que en todo el periódico no encontré ni una letra dedicada al coahuilense. Lo que sí encontré fue una columna llamada El debate , firmada por Maite Rico, que, con el encabezado Fascinación eterna por el déspota , escribe sobre las peripecias del periodista Ambrose Bierce, quien –al decir de ella- se unió como cronista al ejército de Pancho Villa para morir, según se cree, fusilado en Chihuahua .

Ambrose Bierce, periodista, escritor y humorista, inspiró a Carlos Fuentes a escribir su novela –también la hicieron película- Gringo viejo. En efecto, estuvo en México durante la Revolución Mexicana sin que se sepa cuándo y dónde murió. Según afirma el traductor de su libro Soldados, Jorge Ruffinelli, las últimas noticias del nacido en Ohio en 1842 datan de diciembre de 1913; en una de sus últimas cartas escribió: Ser un gringo en México, eso es realmente eutanasia .

La periodista española hace una comparación entre Bierce y Sean Penn, del que escribió: Otro estadounidense se ha paseado recientemente por México para entrevistar al Chapo Guzmán, rey de los narcotraficantes. En este caso cabría hablar de gringo bobo, no sólo porque Sean Penn encaja en la definición de bourgeois bohème, sino además por su derroche de vanidad e infantilismo .

A pesar de que en mi columna anterior afirmé que Sean es pésimo entrevistador, ahora, después de leer el escrito publicado en 60 minutos, sobre los incidentes vividos para lograr la entrevista, si bien ésta resultó fallida, la crónica de cómo llegó a la misma me pareció interesante y bien escrita.

Misión cumplida

Con muy mala uva –dirían en España-, mala leche –aquí y allá-, la policía nacional de España anunció, parodiando al presidente Peña Nieto, en un tuit: Detenido en Barajas Humberto Moreira por Orden Fiscalía Anticorrupción. Esta tarde pasa a disposición de Audiencia Nacional #misióncumplida .

Según el diario El Español, el 30 de abril del 2014, la corte de San Antonio, Texas, Estados Unidos, anunció el procesamiento del empresario Rolando González Treviño, acusado por mover fondos del gobierno de Coahuila, de donde Moreira fue gobernador. Tras pactar con la fiscalía estadounidense, González Treviño se declaró culpable y señaló a Moreira como el máximo responsable del saqueo.

La red del expresidente del PRI utilizó Estados Unidos para blanquear parte de los 246 millones de euros (3,000 millones de pesos) presuntamente robados en Coahuila, entidad de la cual Moreira fue gobernador desde diciembre del 2005 hasta enero del 2011, cuando renunció para presidir el Partido Revolucionario Institucional.

En octubre del 2011 se descubrió que durante su gestión la deuda coahuilense subió de 325 millones en el 2005 a 36,675.8 millones de pesos en el 2011, y, lo peor, para ello se utilizó documentación falsa.

Ante estos hechos, Moreira renunció a la dirigencia del PRI para no afectar la campaña de Enrique Peña Nieto. Se retiró a gozar impunemente de sus millones hasta que se le atravesaron las autoridades españolas y los gringos.

Por hipócrita y traidor a la patria, hoy la sociedad lo aborrece. Sus bonos están más bajos que los del Chapo Guzmán

Frase célebre

De Ambrose Bierce: El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros .

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