Aprender y reaprender .

Wong Li

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) ha dado a conocer sus resultados de la investigación sobre la productividad de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos. Simplemente, es 100% superior a la de los de aquí. Esa conclusión sorprende y no sorprende. Y uno no puede sino felicitarse de que los empresarios locales emprendan este tipo de comparaciones. Ellas permiten ubicar, en la realidad de la competencia global, la productividad local. De ésta dependen inversiones, exportaciones, la mayor o menor fuerza del mercado interno, el crecimiento económico y el empleo.

Dadme la palanca de la productividad y moveré los mercados , dice el Arquímedes de la economía. Los datos son del 2011. Ese año había casi 25 millones de mexicanos trabajando en Estados Unidos, alrededor de 12% de la PEA de ese país, y que generó un PIB de 25.6 billones de pesos. Cifras sorprendentes que producen una cascada de ideas.

Sólo se mencionan tres: la acelerada globalización de los trabajadores mexicanos en América del Norte; un proceso de integración imparable cada vez más veloz, complejo y multidimensional; el necesario convencimiento de empresarios y gobierno de que la productividad de la región depende, en gran parte, de la voluntad política y de las medidas adoptadas por los mexicanos.

Otros, por la misma inercia, pueden dormir en sus laureles, aquí se trata, nada menos, que de tirar a un lado del camino los disfraces de backyardigans y aparecer como se es. El presidente Obama lo ha escrito: los trabajadores mexicanos son los mejores trabajadores que tiene el país que gobierna, por eso, de aquel lado no hay desempleados entre ellos.

En esto no hay ningún misterio. Son los mismos trabajadores, pero allá desempeñan sus actividades en entornos tecnológicos cualitativamente superiores a los de aquí. Aprenden rápido y reaprenden. No sólo eso. Hay que agregar la calidad de la vivienda, del transporte y, sobre todo, de la seguridad. Sin olvidar, desde luego, que no existe comparación en cuanto a los salarios devengados.

El país requiere entornos tecnológicos para la productividad. Esto urge, sobre todo, para las pymes, si efectivamente se quiere relanzar el proceso de industrialización o reindustrialización. Por su parte, las empresas mexicanas de alta tecnología tienen que atreverse a poner nuevos productos en los mercados. Entonces, utilizar la productividad actual de la maquila para completar una estructura industrial sólida y competitiva.