En todo el mundo hay mucha incertidumbre. Se elige a un gobierno que tiene una perspectiva distinta y empieza a hacer cambios, algunos para bien y otros para mal. Un país poderoso inicia una confrontación arancelaria con otro. Un gobierno decide eliminar a un objetivo en territorio extranjero. Todo eso conlleva tensiones y genera preguntas sobre el futuro inmediato. Eso genera que las personas tomen decisiones con respecto a su patrimonio. Hay quienes tienen miedo y empiezan a concentrar parte de su patrimonio en dólares, porque esperan lo peor para el país. Otros detienen decisiones importantes. Tengo un amigo que pospuso la contratación de un plan de retiro (de muy largo plazo, a más de 30 años) porque este año la empresa en la que trabaja no tuvo buenos resultados.

La gente se pregunta si hoy es “buen momento” para comprar una casa usando crédito hipotecario. Pues bien, en muchas zonas del país el mercado inmobiliario está deprimido y las hipotecas ofrecen las tasas fijas más bajas de los últimos 25 años. ¿No suena como una oportunidad? Desde luego hay que pensarlo bien, porque implica adquirir un compromiso a largo plazo (15 años por lo menos). En ese periodo seguramente habrá dos o tres cambios de gobierno en el país y el entorno económico cambiará. Quizá hoy tengamos un empleo sólido pero quizá el día de mañana la empresa en la que laboramos sea adquirida y los nuevos dueños hagan un recorte de 30% de la plantilla. No lo sabemos.

Lo que sí sabemos es cómo está nuestra propia situación financiera: si tenemos un buen fondo para emergencias y recursos suficientes para dar un enganche de por lo menos 20% del valor de la propiedad, si no tenemos otras deudas (tarjetas de crédito o préstamos personales) y si la mensualidad de ese crédito con tasa fija y a un plazo de 15 años es cómoda dada nuestra situación actual. Eso sí lo podemos controlar y representa los elementos fundamentales, en cualquier entorno económico, que nos permiten tomar una decisión adecuada. Es decir, nos estamos enfocando en nosotros y no en factores externos que mañana seguramente serán distintos.

¿Es buen momento para ahorrar e invertir o para contratar un seguro? Desde mi punto de vista, siempre lo es si buscamos construir y proteger nuestro patrimonio. De hecho nos perjudicará mucho esperar, porque a largo plazo el tiempo es lo único que tenemos a nuestro favor (dado el poder del interés compuesto).

¿En qué invierto? ¿Me conviene comprar dólares u oro por si pasa algo en Medio Oriente? Nuevamente, se trata de construir nuestro patrimonio a largo plazo. En ese periodo habrá seguramente épocas de vacas gordas y flacas, tensiones geopolíticas en distintos lugares y cambios de régimen en otros. Por otro lado, siempre hay variables inesperadas que ni los analistas más prominentes ven venir (porque es imposible prever la decisión que pueda tomar algún gobierno en un punto del planeta).

Sabemos que esos periodos vendrán, porque son parte de la vida y no hay manera de evitarlos. Mejor enfoquémonos desde hoy en lo que sí podemos controlar: el riesgo de nuestro portafolio de inversión. De la misma forma: si tenemos clara nuestra necesidad de proteger el patrimonio familiar y nuestra capacidad de generar ingresos, esperar nunca es una buena decisión.

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com