Por las noticias sobre la industria automotriz, sabemos de infinidad de proyectos para desarrollar el auto eléctrico del futuro. Sin embargo, en esas noticias hay una trampa. De nada servirá el auto eléctrico para proteger el medio ambiente si la electricidad que lo impulse se genera mediante la quema de combustibles fósiles. En México todavía más de tres cuartas partes de la capacidad instalada para la producción de electricidad provienen de plantas termoeléctricas que queman petrolíferos o carbón.

Por esos hechos son motivo de satisfacción los informes con respecto a proyectos de inversión de fuentes renovables de energía. El Economista nos informó ayer de una decena de tales proyectos ya en proceso, dos de ellos totalmente aprobados por las autoridades. En tres de esos proyectos se generará electricidad con energía eólica, en cuatro con energía solar (fotovoltaica), en dos mediante biocombustibles y uno más será una planta hidroeléctrica.

¿Por qué, a pesar de los esfuerzos en ese sentido, la hidroelectricidad se encuentra tan poco desarrollada en México? Por desgracia del destino, México es un país con muy escasos recursos hidráulicos y además mal distribuidos en el territorio. En compensación, en el árido norte del país, donde hay poca agua, sobra el sol y las altas temperaturas. De ahí que no deba sorprender que los proyectos fotovoltaicos anunciados se ubicaran en entidades del centro y norte del país: Guanajuato, Aguascalientes, Coahuila y Sonora.

Datos sin duda importantes de ese programa de inversiones es que siete de los proyectos anunciados (con la exclusión del hidroeléctrico) contribuirán a elevar en 4.6% la capacidad instalada de generación de electricidad mediante fuentes de energía renovable. Por su parte, los cuatro más importantes proyectos de los 10 mencionados en cuanto a monto de inversión, entre los que se incluye la hidroeléctrica Las Cruces, aportarán un capital de alrededor de 28,000 millones de pesos.

En ese programa de inversiones destaca que tres de ellas, sobre todo la denominada Vientos del Altiplano en Zacatecas, serán llevadas a cabo por una empresa española, Energía Eólica del Sur. Estas inversiones no se producirían si los estatistas y xenófobos de siempre pudieran salirse con la suya e impedir la participación de capital privado en el sector eléctrico. Incluso si pudieran, seguramente pedirían que se expropie el viento y el sol y que su explotación se reserve a un monopolio estatal con su infaltable sindicato presupuestívoro.

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