México está entre la anécdota y la realidad; la anécdota de que México pasa por un muy buen momento y la realidad de un país con tasas de crecimiento de 6% que podrían alcanzarse si se aprueban las reformas económicas pendientes, afirma el secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

La energética y la fiscal son las reformas que vienen.

Así, en ese orden. En el primer semestre, la energética. Y en el segundo semestre, la fiscal.

En términos generales, así será, aunque el calendario preciso se está afinando en el gobierno federal y en el seno del Pacto por México.

Lo que se planea es dividir la reforma energética para que una parte, la relacionada estrictamente con el sector energético, se aborde en este primer semestre.

Y la parte fiscal de la reforma energética se abordará en el segundo semestre, cuando se proponga la reforma fiscal integral.

Hay que recordar que Pemex es el contribuyente más importante para el erario fiscal y por eso el cordón umbilical que une a las reformas estructurales siamesas: la energética y la fiscal, es precisamente el régimen fiscal de Pemex.

Por eso el régimen fiscal de Pemex se analizará en la segunda parte del año, junto con la reforma fiscal.

Son las reformas estructurales sobre las cuales los mercados anticipan la posibilidad de que se aprueben.

Y tal posibilidad es la que está generando el buen ánimo que ha llevado a la alza tanto al mercado bursátil mexicano como a la cotización del tipo de cambio del peso frente al dólar.

México, ¿anécdota ?o realidad?

Tales expectativas son para el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, parte del reconocimiento del mundo hacia México como un país con menor riesgo respecto, incluso, de economías desarrolladas. Y es eso exactamente lo que está generando una gran oportunidad para México.

Por eso México debe aprovechar el momentum para hacer su tarea; para aprobar las reformas estructurales que tiene pendientes y procurar un crecimiento económico que beneficie a la mayoría de los mexicanos y no sólo a unos cuantos.

El responsable de las finanzas públicas ha sido consistente con el mensaje de avanzar hacia una economía incluyente; una economía con mayores tasas de crecimiento, pero sobre todo que beneficie los bolsillos de los mexicanos.

La idea del gobierno de Enrique Peña Nieto es alcanzar una reforma hacendaria progresiva: que paguen más los que ganan más, tal y como lo dispone la Constitución Política mexicana.

El Secretario de Hacienda tiene muy claro también que, si no se toman las medidas adecuadas y México se mantiene en la inercia, las positivas expectativas actuales serán como una burbuja: algo que se disipará y quedará simplemente como una anécdota de que México tuvo un buen momento.

Así, entonces, está muy claro: hay perspectivas positivas crecientes, pero en cualquier momento pueden desaparecer si no se aprueban las reformas estructurales pendientes.

Solución, por ley; ?a deuda de estados

Por otra parte, en la coyuntura, más allá de las reiteradas afirmaciones de que el gobierno federal no rescatará a estados y municipios sobreendeudados, por no decir quebrados, lo importante es que está en punto de cocción la iniciativa de ley que buscará resolver de fondo el exceso de endeudamiento de entidades y municipios.

Se buscará resolver la insolvencia y disponer las medidas para evitar que otros estados y municipios incurran en sobreendeudamiento, pero también prevé que aquellos que son bien administrados y que manejan sus finanzas con responsabilidad accedan al financiamiento en mejores condiciones.

CUENTOS VERAS

El efecto colateral que provoca la política de deslizamiento del precio de los energéticos y que se ha aplicado en los últimos 20 años es que el consumo per cápita de gasolinas en México es mayor al de otros países de un nivel de desarrollo similar e incluso que países industriales. El consumo per cápita de gasolina en México es mayor en 22% que el de Alemania, 71% que el de Italia, 103% al de Chile, 141% al de España y Francia, 192% al de Argentina y 242% al de Brasil. En México el consumo per cápita de gasolinas es de 397 litros al año. Y en el colmo del absurdo, el subsidio para atenuar la variación en el precio de los combustibles, entre ellos la gasolina, son captados principalmente por los hogares con mayores ingresos, ya que ellos son los que realizan un mayor consumo.

Twitter: @marco_mares

[email protected]