Le podría apostar, amigo lector, que la gran reforma estructural en materia económica que pondrá sobre la mesa el presidente Enrique Peña Nieto a principios del 2013 será la reforma energética.

El punto central de esta reforma energética será una mayor apertura a la inversión privada de Petróleos Mexicanos (Pemex).

De hecho, el Jefe del Ejecutivo anunció, en una entrevista que concedió a Financial Times, que presentará la iniciativa, para abrir Pemex, en el primer semestre del 2013.

Y, por otra parte, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, afirmó en días pasados que la reforma hacendaria no necesariamente se presentará en el primer semestre, podría presentarse en el segundo.

De hecho, el titular de las finanzas públicas, en octubre pasado, anticipó que con suerte la reforma energética se presentará a principios del 2013.

Así, entonces, las dos reformas podrían enviarse al Congreso de la Unión en el mismo año, aunque en distintos tiempos.

El gobierno mexicano está evaluando cuál será la reforma de gran calado a la que le dará prioridad para presentarla ante el Congreso de la Unión.

La mayoría de los analistas coinciden en que las reformas hacendaria y energética son como hermanas siamesas y deben ser propuestas de manera conjunta.

Pemex ha sido la caja que ha dotado de los recursos que necesita el gobierno federal para superar la insuficiencia de ingresos fiscales no petroleros.

Por eso, se ha dicho, debería plantearse una reforma hacendaria que por la vía de los contribuyentes permita obtener recursos para las finanzas públicas y Pemex tenga una mayor holgura para reinvertir sus propios recursos y optimizar su operación.

Ambas iniciativas, sin duda, tendrían complicaciones para ser aprobadas en el Poder Legislativo.

Por eso, tal vez el razonamiento para colocar una u otra sobre la mesa de la discusión tendrá que tomar en cuenta cuál de las dos podría generar más recursos.

Aunque la naturaleza de los recursos que generarán son distintos.

La reforma hacendaria generaría recursos, en la medida en que se aumenten los impuestos. Obviamente esta vía no es muy popular, aunque parece que inexorablemente tendrá que tomarse.

Mientras que la reforma energética generaría mayoritariamente recursos provenientes de las inversiones que detonen una mayor apertura.

Dependiendo del tipo de reformas que se propongan y en la medida de que sean lo más audaces y congruentes con la apertura que se está dando en otros países, no hay lugar a dudas de que las inversiones que hoy se registran en el país podrían dar un salto cuantitativo muy importante.

Por eso, las dos reformas tendrán obstáculos serios para ser aprobadas en el Poder Legislativo. De tal suerte que la lógica indica que el gobierno tiene que evaluar cuál de las dos reformas, la hacendaria o la energética, presenta primero, aunque en el mismo año.

Petrobras, el modelo

Enrique Peña, como presidente electo, durante su gira por Brasil, dijo que su gobierno buscaría aprovechar el modelo de sociedad con privados en Petrobras para modernizar a Pemex.

El gobierno brasileño mantiene en manos del Estado la propiedad de Petrobras, pero la colocó en el mercado bursátil, levantó alrededor de 70,000 millones de dólares y realizó reformas que permiten alianzas con inversionistas privados que han hecho que esa empresa se coloque en el top de las empresas petroleras del mundo.

Hay que recordar que hace más de dos décadas, Pemex era el gigante en Latinoamérica y el modelo a seguir, incluso por Brasil.

Con el paso de los años y las decisiones adecuadas, Petrobras, hoy, es el ejemplo a seguir. Enrique Peña Nieto ha dicho que su intención es modernizar, no privatizar a Pemex y, efectivamente, si se apega al modelo de Petrobras, seguramente podrá hacerlo.

La reforma energética y la apertura de Pemex necesariamente llevarán a modificaciones constitucionales.

En su gira por Europa, específicamente por Alemania, el entonces Presidente electo de México comentó que en su momento se determinaría si se presenta ante el Congreso de la Unión una iniciativa que modifique la Constitución para lograr mayor apertura de Pemex a recursos privados.

Habrá que ver en qué términos se presenta la reforma porque del tamaño de la apertura y del tipo de reformas que se presenten dependerá no sólo de su aprobación o rechazo, sino el apetito de inversiones que genere en el país.

Pero de que en el 2013 podemos esperar las reformas energética y hacendaria, no hay duda.

CUENTOS VERAS

Lo dicho, el paquete económico cruzará por el Poder Legislativo en fast track y sin mayores contratiempos. Ayer, se aprobó en la Cámara de Diputados la Ley de Ingresos para el 2013. Se modificó el precio del barril de petróleo de exportación de 84.9 a 86 dólares, con lo que aumentan los recursos originalmente proyectados en 25,072.1 millones de pesos. Falta que la Cámara de Senadores apruebe el Presupuesto de Egresos.

Veremos.

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