La revista estadounidense Forbes describió hace años a Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera como “el narcotraficante más poderoso del mundo, responsable de aproximadamente 25% de todas las drogas ilegales que ingresan a Estados Unidos desde México. Los expertos en fiscalización de drogas estiman, de manera conservadora, que los ingresos anuales del cártel pueden exceder 3,000 millones de dólares”.

Hace unos días, en ciudad de Nueva York, un juez federal lo condenó a pasar encarcelado el resto de su vida y a entregar los 12,666 millones 181,704 dólares que según el gobierno estadounidense ganó desde principios de los años 90 hasta su tercera captura en el 2016, periodo en que traficó casi 600,000 kilogramos de cocaína (por un valor de más de 11,000 millones de dólares), 200 kilogramos de heroína (por un valor de más de 11 millones de dólares) y por lo menos 420,000 kilogramos de mariguana (por un valor aproximado de 846 millones de dólares).

Los funcionarios estadounidenses que calcularon este monto, aparentemente no tomaron en cuenta que una cosa son los ingresos y otra las utilidades.

Por ello, a los casi 12,700 millones de dólares habría que restarle lo que el Chapo tuvo que pagar para poder hacer sus negocios.

Un narcotraficante incurre en diversos costos. Entre ellos:

• Personal: pago de mulas o transportadores de drogas, vendedores ambulantes, “mezcladores”, químicos, choferes, pilotos, guardaespaldas, sicarios, representantes, damas de compañía, otro personal no especificado.

• Costos de venta directos: pago de materiales de embalaje (papel de aluminio, bolsas, etc.), productos utilizados para mezclar/cortar drogas, alquiler de almacenes, alquiler de “piso para mezclar”, otros apartamentos.

• Comunicación: pago de teléfonos satelitales, celulares, radios, teléfonos de línea.

• Viajes y transportes: pago de alquiler o compra de vehículos para el transporte de drogas, viajes, costos de transporte público, combustibles, gastos de envío, otros gastos no especificados.

• Viáticos: pago de facturas de hotel, comidas, bebidas.

• Legal y administrativo: pago de servicios de abogados, contadores, notarios, seguros, impuestos.

• Corrupción y crimen: regalos, sobornos, identificaciones falsas, otros costos no especificados.

Sólo en lo que a sobornos se refiere, alguna vez leí que los narcos mexicanos reparten 50% de sus utilidades entre funcionarios, policías, militares y otras personas para que los dejen trabajar sin mayores problemas, tanto en México como en Estados Unidos.

En la conferencia de prensa presidencial de ayer el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, dijo que la mayoría de los activos de Guzmán Loera está en Estados Unidos y que se creará un grupo binacional que investigue y recupere ese dinero.

Este grupo primero deberá determinar el monto de la fortuna del Chapo, luego tendrá que encontrarla, después los gobiernos de México y Estados Unidos habrán de tomar posesión legal de la misma. Y luego, si tienen éxito en los tres primeros pasos, podrán discutir sobre qué le toca a quién.

Dudo mucho en que algún día se encuentren los casi 12,700 millones de dólares del Chapo. Probablemente se localice una fracción de este monto, y eso, si tienen suerte los investigadores.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.