El Banco de México, gobernado por Alejandro Díaz de León, volvió a elevar el precio del dinero; enfrenta persistentes presiones inflacionarias.

Prevé que aumente la presión sobre los precios generales, por la depreciación del peso, el fortalecimiento del dólar, la incertidumbre en la renegociación del Tratado de Libre Comercio Norteamericano y la sucesión presidencial en México.

Incluso anticipa la posibilidad de un ajuste en el tipo de cambio, que buscaría, sea ordenado.

Por votación unánime, la Junta de Gobierno del banco central (integrada por Roberto del Cueto, Manuel Ramos Francia, Javier Eduardo Guzmán e Irene Espinosa), decidió aumentar a 7.75% su tasa de referencia; un incremento de 25 puntos base.

En 13 ocasiones ha aumentado la tasa de interés con un total de 475 puntos base.

En la actual circunstancia, a 10 días de la elección presidencial, Banxico se cura en salud y aumenta su tasa de interés, además con el mensaje de que está atento para enfrentar mayores presiones contra el peso.

Inflación, en riesgo

Las razones de Banxico son muy claras: está en riesgo la consecución del objetivo de inflación de 3 por ciento.

El riesgo es que la disminución de la inflación sea más lenta por las presiones al alza.

Banxico advierte que mantendrá flexible su política monetaria y la ajustará oportunamente para lograr la convergencia a 3% de inflación.

Banco de México advierte que comienza a desacelerarse el ritmo de descenso de la inflación.

Del pico de 6.77% que registró en diciembre del 2017 la inflación descendió a 4.5% en el pasado mes de mayo.

La inflación subyacente se redujo de abril a mayo de 3.71 a 3.69% en respuesta a las acciones de política monetaria y al desvanecimiento de los choques que la afectaron el año pasado.

La inflación no subyacente pasó de 7.07 a 6.99 por ciento.

La inflación en los primeros cinco meses del año venía registrando una tenencia congruente con el objetivo de alinearla a 3 por ciento. Sin embargo, la Junta de Gobierno de Banxico observa que algunos de los riesgos al alza de la inflación se han venido concretando por la mayor depreciación del peso y aumentos en los precios de las gasolinas y el gas LP, asociados a los incrementos en sus referencias internacionales.

Ajuste ordenado

Además, Banxico se declaró en alerta por si se requiere un ajuste en el tipo de cambio real, procurar que se realice de manera ordenada y sin efectos de segundo orden en la formación de precios.

El balance de riesgos respecto a la trayectoria esperada para la inflación —reconoce el Instituto— se deterioró desde la última decisión de política monetaria y mantiene un sesgo al alza, en un entorno de marcada incertidumbre.

Riesgos

Entre los principales riesgos al alza de la inflación, Banxico destaca que la cotización del peso frente al dólar continuará presionada tanto por las mayores tasas de interés externas y la fortaleza del dólar, como por la incertidumbre asociada a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y al proceso electoral.

Además persiste el riesgo de continuar enfrentando presiones al alza en los precios de algunos energéticos o de enfrentar choques en los precios de los bienes agropecuarios.

Aranceles de salva

En cuanto a los aranceles impuestos por Estados Unidos y las medidas equivalentes anunciadas recientemente por México, Banxico estima que su impacto sobre la inflación sea acotado y de corta duración. Banxico se está anticipando a dos factores clave que pueden generar una mayor depreciación cambiaría: la renegociación del TLCAN y las elecciones presidenciales.

Escenarios

Más allá de los escenarios de Banxico, seguro habrá una mayor depreciación del peso, en los días previos a la elección.

Y lo más probable es que en las semanas previas a la definición del TLCAN, también se observe una mayor depreciación. Para este último caso, lo más probable es que de lograrse una exitosa renegociación del acuerdo comercial, se observará una importante apreciación del peso. Y respecto de las elecciones presidenciales, el comportamiento cambiario, dependerá de quién gane. Al tiempo.

ATISBOS

CRECIMIENTO. Tiene razón Carlos Urzúa, quién sería el secretario de Hacienda si gana las elecciones Andrés Manuel López Obrador, cuando dice (así lo consignan las versiones periodísticas) que el Producto Interno Bruto podría crecer a una tasa de 5% en cuatro años. Sí sería posible alcanzar esa meta, en virtud de las reformas económicas que se aprobaron durante la actual administración, y siempre y cuando no se desaceleren o de plano se echen para atrás. En caso de que se logre una exitosa renegociación del TLCAN y se sigan aterrizando las reformas económicas, los frutos de éstas comenzarán a reflejarse en un mayor crecimiento económico. De hecho, por eso es que muchos analistas consideran que si llegara a ganar el candidato de Morena no habría un impacto inmediato en la economía real. Así lo anticipan por la fortaleza de los fundamentales económicos y las acciones de previsión que ha tomado el gobierno federal para garantizar su financiamiento y el de Pemex y la CFE. No hay que olvidar que las finanzas públicas se “blindaron” precisamente para permitir un proceso electoral ordenado y sin preocupaciones económicas. Pero con el nuevo gobierno, sea quien sea el que gane, dependerá de las acciones y decisiones económicas que tome, para mantener o desviar el buen rumbo económico del país.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.