La advertencia de los laboratorios agremiados en la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), que preside Sergio Duplan, es muy directa: algunos de los laboratorios nacionales, cobijados en un populismo trasnochado pretenden eliminar del marco legal, la vinculación o linkage, como le dicen en EU.

El respeto al marco de Propiedad Intelectual -dice el dirigente-, es el principal factor para generar certeza en el cada vez más competido mercado de producción de medicamentos y se corre el riesgo de que un grupo de laboratorios nacionales logre convencer al Poder Legislativo de modificar el marco jurídico vigente.

Hay que recordar que en el 2003, el gobierno foxista publicó un decreto vinculatorio entre la autoridad sanitaria y la de propiedad industrial del país.

A partir de entonces, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), presidida por Miguel Ángel Toscano, debe estar pendiente de la gaceta de medicamentos emitida por el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI), encabezado por Jorge Amigo.

Con esta disposición avalada por la Corte, que dictó jurisprudencia al dejar en claro que cualquier patente que contenga un principio activo deberá incluirse en la gaceta, la investigación está protegida.

Sin embargo, -apuntan en la esquina contraria-, algunos laboratorios nacionales inconformes con el decreto vinculatorio, han buscado y seguirán intentando que se dé marcha atrás.

Y es que antes de la existencia de la vinculación, el hueco legal permitió grandes negocios y la generación de enormes fortunas.

El contraste es marcado en el camino que siguen los laboratorios de investigación y los que producen medicamentos genéricos.

Un laboratorio de investigación tiene que invertir 1,000 millones de dólares para lanzar al mercado un medicamento nuevo.

Mientras que un laboratorio para producir un medicamento genérico, con una inversión de entre 5 y 20 millones de dólares, puede participar en el mercado y lograr importantes participaciones y consecuentemente obtener enormes utilidades.

Ése es un tema que tiene muy preocupados a los laboratorios de investigación, porque al quebrantarse el respeto al marco de la Propiedad Intelectual se desincentivaría la inversión foránea.

Y por el contrario, si se respeta el marco normativo redundaría en la atracción de investigación en México y en consecuencia de mayores inversiones.

Los laboratorios de investigación aclaran que no están en contra de los medicamentos genéricos, varios de ellos, también los producen y comercializan.

Incluso, se ha incrementado la participación de estos medicamentos en el mercado a 60% de las unidades vendidas en México, en los últimos dos años.

De hecho, frente a los ahorros que está logrando el sector salud, es decir el IMSS y la Ssa, debieran aprovecharse tales recursos -proponen los de AMIIF- en la compra de medicamentos de última generación.

A la fecha, el IMSS sólo compró siete claves de alta especialidad de una lista de espera de 100, cuando éstos son muy benéficos para la salud en la atención de distintas enfermedades.

Reconocen que el director del IMSS, Daniel Karam, tiene una actitud positiva respecto de estos medicamentos e incluso tiene un plan, pero desde el punto de vista de los laboratorios va lenta su aplicación.

CUENTOS VERAS

La puja por las bandas 1.7 y 1.9 que lleva adelante la Cofetel está al rojo vivo. Hasta ayer se habían puesto sobre la mesa alrededor de 815 millones de pesos, para las dos bandas. Pero a esa cifra hay que agregar lo que se sume en las rondas que faltan y lo que pagarán anualmente por la ley de derechos, que podrían rondar los 2,865 millones de pesos anuales. Y hay que recordar que tendrán que pagarlos por 20 años.