Se van sumando señales de que el convenio Insabi-UNOPS para la compra de medicamentos hasta el 2024 podría desbarrancar.

Una de las cosas que ha afectado mucho es el espacio en blanco que dejaron en el primer semestre sin importarles al Insabi y a UNOPS que no hubiera abasto de medicamentos y demás insumos durante 6 meses, y que al final en marzo les dijeran a las instituciones públicas de atención médica que cada quien se las arreglara, cuando esa indicación se las debieron haber dado desde finales del 2020, no cuando sus inventarios ya estaban en ceros.

En particular el IMSS de Zoé Robledo parece ser el más decidido en irse por su propio camino, y tiene todo para hacerlo porque sus ingresos y sus decisiones no dependen solamente del Gobierno. Sus ingresos son tripartitas y en su consejo participan también las empresas cotizantes, aunado a que debe responder a los afiliados y no sólo a las órdenes presidenciales.

Las compras paralelas que están haciendo por su lado el ISSSTE, Pemex e Isssfam, la institución de salud de la Defensa Nacional, podría ser sólo el primer paso para romper con el acuerdo de compra consolidada y cada uno agarre su rumbo para la adquisición de sus insumos.

En segundo lugar, ha generado inconformidad que ha tardado más de lo esperado en el proceso para la primera compra que deberá distribuirse en el segundo semestre; no ha cumplido su propio calendario pues aun con los nuevos cambios de fechas, debió haber dado el resultado desde la semana pasada y es la hora en que todos siguen esperando, lo cual genera mucho nerviosismo sobre todo por los tiempos de la distribución y que los operadores logísticos podrían tardar más dado que los espacios del transporte y almacenes están de por sí ya ocupados con las vacunas Covid.

Por ello también se exacerba el desconcierto que ha generado la tardanza en el fallo para la megacompra que se supone debe estar entregando para junio. Los operadores de la compra UNOPS se han tomado más tiempo para estudiar sus opciones y hay gran inconformidad de la industria proveedora donde dicen que se han dedicado a seguir presionando a las empresas para forzar a bajar aún más el precio ofertado, ignorando que se trata de una licitación.

Especialistas en competencia consideran que UNOPS podría ser cuestionada por prácticas monopólicas relativas, pues usa su poder de mercado para desplazar sin reglas transparentes a la industria farmacéutica local, manipulando de manera discrecional las ofertas recibidas en una convocatoria; y si al organismo no se le pudiera cuestionar, sí a su cliente, el INSABI, el cual sí debe someterse a las leyes nacionales.

Pero el elemento más determinante que pudiera frenar el proceso UNOPS es el hecho de que una jueza federal acotó la compra de medicamentos y resolvió que el gobierno no debe hacer las compras mediante organismos internacionales, pues dicha modalidad debe ser excepcionalmente cuando existan sólo proveedores de otros países.

Yadira Medina Alcántara, jueza tercera de distrito en materia administrativa concedió el 26 de marzo el primer amparo contra la reforma de agosto del 2020 por la cual el congreso exceptuó de la ley de adquisiciones las compras que se hagan de dichos organismos.

Lo más probable es que el caso llegue al máximo poder judicial, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y ahí se determine si la UNOPS puede o no continuar actuando en México. Y aquí todo empezó por el forzado cambio a la Ley de Adquisiciones que generó amparos debido a que pasó por encima de la Constitución.

Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.

Lee más de este autor