En diciembre pasado, antes de irse de vacaciones, el presidente Andrés Manuel López Obrador deseó “que hagamos el intento, en lo político, una tregua entre liberales y conservadores, cuando menos hasta el año próximo”.

Por lo que dijo ésa y tantas veces, para AMLO aparentemente sólo existen dos clases de mexicanos: los liberales, por un lado, y los conservadores, por el otro.

Los primeros son quienes lo apoyan incondicionalmente; los segundos son los que se oponen a su proyecto de país.

Entre los términos que utiliza para referirse a los conservadores destacan: fifís, neoliberales y neoporfiristas.

Para él, los conservadores son, entre otras cosas, hipócritas, rateros, corruptos, cretinos, fantoches, charlatanes, sabelotodos, doble caras, derechistas y juniors.

Y los liberales, ¿qué son para él? Pues como supuestamente son sus colaboradores: honestos, honrados, incorruptibles, patriotas, comprometidos con los pobres y poseedores de otras virtudes.

Ahora bien, la clasificación que hace Andrés Manuel dista de representar la realidad, porque en el mundo contemporáneo la mayoría de las personas, él mismo incluido, no son totalmente liberales o conservadoras, ni 100% izquierdistas ni 100% derechistas, ni fanáticos estatistas ni adoradores del libre mercado. Entre un extremo y el otro existe un abanico de ideologías que muchas veces se entrelazan.

Lo anterior ha sido observado y analizado por varios analistas, entre ellos David Nolan y Jerry Pournelle.

Nolan (1943-2010), politólogo y fundador del Partido Libertario de Estados Unidos, identificó seis categorías o posiciones políticas: anarquismo, totalitarismo, conservadurismo, progresismo, liberalismo y comunitarismo.

Y Pournelle (1933-2017), científico en el área de investigación de operaciones y de factores humanos, escritor y uno de los primeros blogueros, clasificó a las ideologías dentro de alguna de las siguientes cuatro categorías: 1. De izquierda de alto estatismo y alta racionalidad (progresismo, socialismo y comunismo). 2. De derecha de alto estatismo y baja racionalidad (conservadurismo, fascismo y nazismo). 3. De izquierda de bajo estatismo y baja racionalidad (anarquismo clásico y la contracultura). 4. De derecha de bajo estatismo y alta racionalidad (libertarismo y objetivismo).

Como sucede cuando se trata de cualquier tema político, las ideas de Nolan, Pournelle y otros tienen sus defensores y detractores, y es difícil que algún día se pongan de acuerdo.

Las ideas de Nolan han servido para que diversos politólogos desarrollen cuestionarios que teóricamente permiten que cualquier persona pueda identificar su propia posición política.

Uno de ellos, desarrollado por Individual Differences Research Labs de la Universidad de Tulsa, consta de 36 preguntas. Otro, de tan sólo 10 preguntas, fue desarrollado por el activista libertario Marshall Fritz (1943-2008).

El primero se encuentra en www.idrlabs.com/es/coordenadas-politicas/prueba.php; el segundo, en www.theadvocates.org/quiz/

De acuerdo con el primero, mis coordenadas políticas son: 11.1% de izquierda, 50.0% liberal; según el segundo, soy un libertario.

Si gustas contestar estos cuestionarios, hazlo y compárteme tus resultados en [email protected]

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.