En 1924, justo cuando el general Álvaro Obregón era presidente de la República y José Vasconcelos ministro de Educación Pública, se decretó que el 30 de abril se celebraría el Día del Niño en México. Han pasado 88 años desde entonces y las condiciones de ese sector de la población no son precisamente las mejores.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), se estima que en 2010 al menos 21.4 millones de personas menores de 18 años se encontraban en condiciones de pobreza multidimensional, es decir, 53.8% de los habitantes situados en ese segmento poblacional (aproximadamente 39.8 millones).

¿Qué es pobreza multidimensional? Se define como la situación de una persona cuando no tiene garantizado el ejercicio de al menos uno de sus derechos para el desarrollo social, y si sus ingresos son insuficientes para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades.

Del universo total, 76.3% estaba en pobreza moderada y 23.7% en situación extrema. En cuestiones sociales, 64.8% careció de acceso a la seguridad social, 29.8% a los servicios de salud, 29.5% a la salud, 20.1% a espacios de la vivienda, 19.8% a los servicios básicos en la vivienda y 9.8% mostró rezago educativo.

La situación anterior orilla a muchos menores a incorporarse al mercado laboral para poder satisfacer sus necesidades básicas. Según el INEGI, 10.7% de los niños de entre cinco y 17 años trabajan. En el género masculino la tasa es casi el doble (14.1%) que en las niñas (7.2 por ciento).

Los empleos más comunes entre los varones son en los sectores agropecuario, industrial y artesanal, comercial, de servicios personales y en el ambulantaje. Entre el género femenino predomina el comercio, la industria y la artesanía, los servicios personales y las labores domésticas.

Los números lo dicen todo. Los retos son grandes y, por supuesto, nada sencillos. Es una oportunidad clara para que los candidatos a la Presidencia hagan propuestas concisas en torno al tema. ¿No creen?