A penas hace un par de meses enfatizábamos en este espacio que una de las condiciones fundamentales para lograr un mayor crecimiento y menor vulnerabilidad de la economía mexicana es un mayor dinamismo del crédito bancario al sector privado.

En esa ocasión, también mencionamos que la mesa estaba puesta para que el crédito jugara un papel más preponderante en el crecimiento económico: el sistema financiero mexicano se encuentra bien capitalizado, cuenta con un marco regulatorio adecuado y los bancos han desarrollado sistemas de administración de riesgos robustos.

De acuerdo con un reporte publicado ayer por Credit Suisse (CS), México está en la antesala de un nuevo boom de crédito en el cual el sector bancario en nuestro país podría entrar en su ciclo de crecimiento más significativo y consistente en décadas. El último periodo de alto crecimiento experimentado por el crédito bancario en nuestro país fue en el 2002-07, en el cual el crédito bancario al sector privado como porcentaje del PIB pasó de 6 a 13 por ciento.

Sin embargo, es necesario reconocer que el boom del 2002-07 se dio sobre una base muy baja y con ciertos errores de origen. Después de la catástrofe económica de 1995 el sistema financiero mexicano estuvo prácticamente en coma.

El crédito al consumo y a la pequeña y mediana empresa desapareció mientras los bancos batallaban por recapitalizarse y reinventarse, desarrollando nuevos modelos de análisis de riesgo y sobre todo limpiando y reestructurando la cartera de créditos que se habían otorgado en el periodo 1991-94.

El último boom de crédito terminó abruptamente por la crisis financiera global del 2008 y por ciertos excesos y errores por parte de bancos y acreditados que resultaron en un sobreendeudamiento de un sector de la población; el principal problema se dio en el segmento de tarjetas de crédito, en el cual el crecimiento se dio a través de un incremento en el apalancamiento de los sujetos de crédito y no una expansión del número de acreditados. A raíz de esta situación, el crédito se contrajo de manera considerable en el periodo 2008-09.

No obstante, desde principios del 2010, el crédito ha venido creciendo de manera consistente y a tasas cada vez más alentadoras. A pesar de esto, el crédito bancario al sector privado en México, medido como porcentaje del PIB, se ubica en 14%, cifra que se encuentra aún muy por debajo de 38% registrado en 1994 y es la más baja en América Latina después de Argentina. En otros países de la región, como Brasil y Colombia, dicha cifra ronda 35% y ni hablar de Chile donde es superior a 60 por ciento.

CS argumenta que el crédito total debería crecer a una tasa anual de 20% y basa su tesis en cinco pilares: i) estabilidad macroeconómica; ii) un mayor ritmo de crecimiento económico; iii) fondeo barato y abundante para los bancos; iv) un sistema bancario sobrecapitalizado, y v) un sector privado desapalancado.

CS argumenta que este nuevo periodo de auge para el crédito será uno de mayor calidad gracias a un mejor marco regulatorio, un Buró de Crédito más robusto y políticas de originación más sofísticadas.

Para la correduría suiza, la parte más importante de este crecimiento debe seguirse dando en el crédito a la pequeña y mediana empresa, y en el crédito al consumo –crédito de nómina y tarjeta de crédito.

De acuerdo con CS, la calidad crediticia del segmento de tarjeta de crédito, medida por el índice de cartera vencida, ha mejorado considerablemente y se encuentra ya en los mismos niveles que en el 2005; asimismo, el nivel de deuda por tarjeta ha disminuido a 10,000 pesos, 40% por debajo del pico del 2008 y prácticamente idéntico al nivel del 2004. CS también destaca que el servicio de deuda como porcentaje del ingreso personal se ubica en un muy saludable nivel de 17% en comparación con 23% en Brasil.

Entre el 2010 y el 2011, el PIB de México creció 4.7% en promedio, mientras que el crédito bancario se expandió 12% anual, lo cual implica un multiplicador de 1.8x. Para CS este multiplicador debe expandirse de manera importante dada la presencia de los cinco pilares mencionados anteriormente.

Si a esto añadimos una postura menos conservadora de los bancos europeos con presencia en México, la mesa está puesta para que los bancos crezcan de manera rentable y al mismo tiempo jueguen un papel más preponderante en el desarrollo de nuestro país.