Este año Abhijit Banerjee y Esther Duflo, junto con Michael Kremer, ganaron el Premio Nobel de Economía. Pocas veces ese premio se otorga a economistas no ortodoxos. Esther Duflo se convirtió en apenas la segunda mujer en ganar el Premio Nobel de Economía y en la persona más joven en obtenerlo. 

Frecuentemente se diseñan programas dirigidos a la población vulnerable sin investigar y conocer sus mecanismos de elección, o los obstáculos que enfrentan, como el proceso de inscripción o el tiempo que deben dedicar para recibir sus beneficios, lo que provoca que dichos programas fracasen. Banerjee y Duflo investigan las motivaciones que pueden inducir decisiones favorables para que los pobres salgan de esta situación atendiendo una causa a la vez. Por ejemplo, encuentran que las familias pobres son muy sensibles al precio en el caso de los medicamentos, por lo que solamente se los proporcionan a sus hijos si son gratuitos. Parecería que los desayunos gratuitos en las escuelas no necesariamente mejoran el desempeño escolar. Lo que sí lo hace es tener tutores que apoyen a los estudiantes de bajos ingresos, ya que sus padres no cuentan con posibilidades de hacerlo.

Otra innovación de Banerjee y Duflo está en el método que utilizan para sus investigaciones. Aplicando diferentes intervenciones y observando su efecto, obtienen resultados que permiten identificar qué funciona y qué no. Cuatro conclusiones básicas pueden ser de gran utilidad para diseñar políticas en esta materia: una es que la gente en situación de pobreza frecuentemente cuenta con información incompleta de temas como salud o educación. Lo anterior aunado a que la información de una película, televisión o historieta tiene mayor credibilidad que la que se percibe como generada del gobierno. Es por eso que, simplemente, proporcionar información correcta puede tener enormes beneficios positivos. La segunda conclusión es que las personas necesitadas tienen que tomar más decisiones que las personas de mayores ingresos. Una persona pobre tiene que decidir qué hacer para potabilizar el agua, conservar y preparar la comida, ahorrar para el retiro, etcétera. Por eso se les debe ofrecer opciones simples para tomar las mejores decisiones; tercero, normalmente los mercados no cubren las necesidades de las personas más pobres a precios accesibles. Es claramente el caso de los servicios financieros, por lo que ahorran poco y obtienen crédito a tasas muy altas o, en el caso de los seguros, no se pueden proteger de riesgos catastróficos. Cuarto, no siempre es necesario corregir los problemas de gobernanza y mala capacidad institucional de los gobiernos para tener políticas de combate a la pobreza exitosas. Si éstas están bien diseñadas, pueden funcionar en contextos adversos. Pequeños cambios en las comunidades pueden tener grandes consecuencias. No cabe duda que, este año, conocer el trabajo de los ganadores del Nobel de Economía, y tomarlo en cuenta para la implementación de políticas en esta materia, puede ser de gran utilidad para construir una sociedad mejor.

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.