Para hogares y empresas, las nubes serán grises o negras, dependiendo de las decisiones que tomen los bancos y las instituciones financieras.

¿Cuántos incrementos adicionales habrá en las tasas de interés? Ésa es la cuestión. El alza de 0.25% es muy pequeña y por sí misma no haría gran daño. El problema es que no será la última, ni en Estados Unidos ni en México.

Todo indica que la Fed instrumentará cuatro alzas a lo largo del 2016. La tasa de referencia en Estados Unidos quedaría en torno a 2% a fines del año próximo. Si eso ocurre, el escenario se complicará para los países emergentes. Subirán los pagos por el servicio de la deuda en dólares y se incrementará el vuelo de capitales hacia Estados Unidos.

En el 2015, fueron 500,000 millones de dólares los que salieron de los emergentes. Por primera vez en una década, salió más capital de los países no desarrollados del que entró a ellos. Esta fuga de dinero provocó una caída generalizada de las monedas: el real brasileño cayó más de 40%; la lira de Turquía, casi 30%; el ringgit de Malasia, cerca de 25%, y el peso mexicano, más de 20 por ciento.

Este desplazamiento de dinero lo sufrieron más los países con más problemas. Los asuntos no resueltos se convirtieron en factores de expulsión de capitales. Pocos ejemplifican mejor esto que Brasil. Vivió un año de crisis política, caída en los precios de sus materias primas de exportación y escándalos de reputación en sus grandes empresas. ¿A quién le extraña que su moneda se depreciara tanto?

Volvamos a la decisión de la Fed. Es relevante porque pone fin al periodo más largo de la historia moderna con tasas de interés en cero. El anuncio del miércoles importa porque Estados Unidos tiene el banco central más influyente del orbe. Si ellos deciden subir las tasas de interés, todos deben hacerlo, o atenerse a las consecuencias.

El Banco de México es autónomo respecto de cualquier poder de México, pero no puede sustraerse a la influencia de la Reserva Federal. El banco central mexicano sesionó un día después del anuncio de la Fed para decretar un aumento idéntico al de la Reserva Federal. Adivinen qué pasará si Estados Unidos decide aumentar cuatro veces la tasa de referencia en el próximo año. Hay una altísima probabilidad de que aquí ocurra lo mismo.

En México, cerramos el 2015 con la tasa de referencia en 3.25 por ciento. Dentro de un año, ésta será superior. Si en Estados Unidos, las tasas pasan de 0.25-0.50 a 1.75-2.0, aquí pasarán de 3.25 hasta arriba de 4.0. ¿Les parece un pronóstico pesimista? Esperen a ver cómo funciona la realidad.

¿Qué pasará con la tasa de interés de los créditos en México? Ésta es una de las grandes incógnitas para el 2016. El incremento de 0.25% anunciado esta semana no cambiará nada, pero habrá que estar atentos a las decisiones de los bancos, cuando se produzcan las nuevas alzas en las tasas. Para hogares y empresas, las nubes serán grises o negras, dependiendo de las decisiones que tomen los bancos y las instituciones financieras. Podrían ofrecer mejores rendimientos a los ahorradores e inversionistas e incluso absorber una parte del incremento en el costo del dinero.

Un factor que complica los pronósticos es la competencia entre los bancos. Nunca un ciclo global de alza de tasas se había vivido en México en un contexto de fuerte competencia. Ésta es intensa, en cierto tipo de créditos, por ejemplo los hipotecarios y los enfocados a pymes. ¿Cuánto del alza de la Fed y el Banxico se amortiguará por efecto de la competencia? Lo veremos en el 2016.

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