La nueva diplomacia no dice mucho; no cree en la fuerza de las palabras, de los discursos

La política exterior del actual gobierno mexicano es muda. Tal pareciera que es poco lo que tiene que decir en un mundo hiperglobalizado. Ni el presidente López Obrador ni el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard han pronunciado un discurso memorable sobre política exterior. No existe un basamento épico en el que reposen sus ideas.

¿En dónde está el Ben Rhodes del presidente López Obrador?

El que fuera redactor de discursos de política exterior del presidente Obama tenía 30 años cuando escribió un texto memorable que el entonces candidato demócrata leyó en Berlín: “Los muros entre antiguos aliados a uno y otro lado del Atlántico no pueden seguir en pie. Los muros entre los países que más tienen y los que tienen menos no pueden seguir en pie. Los muros entre razas y tribus, entre nativos e inmigrantes, entre cristianos, musulmanes y judíos, no pueden seguir en pie. Esos son los muros que debemos derribar”.

Rhodes recuerda en su libro El mundo tal cual es (Editorial Debate, 2018), la gira electoral de Obama en 2008 por Afganistán, Kuwait, Irak, Jordania, Israel, Cisjordania, Alemania, Francia y Reino Unido. Sí, una gira internacional para competir contra John McCain en las elecciones presidenciales de noviembre de ese año.

El itinerario de la gira se diseñó en función del mensaje de la campaña que quería proponer en materia de política exterior después de ocho años con George W. Bush en la Casa Blanca: “Teníamos que empezar a relajar los conflictos bélicos, fortalecer de nuevo la diplomacia y restablecer la reputación de Estados Unidos”, escribe Rhodes.

El destino de Ben Rhodes cambió el día en que le recomendó a Obama retomar su postura de la no intervención militar en Irak, situación que perjudicó a Hillary Clinton, su rival en las internas del Partido Demócrata. Ella sí votó a favor de la intervención. En un debate con Hillary celebrado en el Soldier Field, Obama recordó: “No voy a tolerar que me den lecciones unos individuos que votaron a favor del mayor error en materia de política exterior cometido por mi generación”.

El equipo en el que trabajó Rhodes durante la campaña de Obama lo dirigía Jon Favreau, un estratega con luz intelectual. Antes de viajar a Berlin, Favreau leyó varios libros para esbozar el texto que leería Obama. En uno de ellos aparecía la anécdota en la que pilotos estadounidenses sortearon el bloqueo de Berlín lanzando al aire toda clase de alimentos, incluidos caramelos para los niños. Una mujer alemana, al atestiguar la escena, exclamó: “¡Somos una comunidad de destino!”. Schicksalsgemeinschaft, una palabra para describir “comunidad de destino”.

Finalmente, la palabra fue excluida del discurso porque un traductor alemán le reveló a Rhodes que “comunidad de destino” había sido utilizada por Hitler en uno de sus primeros discursos ante el Reichstag.

Ayer, el secretario Ebrard estuvo en Berlín. En uno de los inmutables textos llamados “comunicados de prensa”, Relaciones Exteriores avisó a manera de bitácora las actividades del secretario Ebrard. No encontré algún vínculo que me llevara hacia un discurso.

¿En dónde está el Ben Rhodes de Marcelo Ebrard?

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.