Hace una semana comenté en este espacio porqué las diversas actuaciones que las autoridades han tenido en los meses recientes con relación a las dos empresas de telecomunicaciones, que son por mucho las más grandes en sus respectivos mercados, Telmex y Telcel, no deben ser vistas como actuaciones con consigna política, sino simplemente como el reflejo de que estas dos empresas no habían sido objeto de una aplicación eficaz de la regulación.

Ahora bien, lo que debería preocupar a todos los que estamos interesados en que México cuente con una infraestructura de comunicaciones amplia y moderna, que provea accesos a un número de mexicanos cada vez más creciente, es que las autoridades no sólo sean capaces, sino eficaces y efectivas para imponer las medidas regulatorias que permitan que el desarrollo de este importante sector tenga lugar de la forma más eficiente desde el punto de vista del bienestar social y no necesariamente desde el punto de vista de los accionistas de las empresas. Esto desde luego, con un enfoque de largo plazo y no con un enfoque­ que esté en función del impacto en las bolsas de valores.

De esta forma, resulta fundamental que nos detengamos a evaluar qué ha ocurrido en México durante los últimos 10 años o, más bien, qué es lo que no ha ocurrido y de qué forma ello ha impactado negativamente el bienestar de los hogares y la competitividad de las empresas mexicanas y la economía en su conjunto.

Durante ese periodo se puede decir que las autoridades administraron la regulación del sector con un enfoque reactivo, más que proactivo. Basta ver lo hecho en materia de interconexión, en materia de licitaciones de espectro o el caso más emblemático, el de la regulación de dominancia, ausente totalmente de la agenda regulatoria en los últimos 10 años.

En este sentido, no podemos dejar de lado la visión de la administración del expresidente Fox con respecto a la importancia de regular al operador dominante, reflejada fielmente en aquella desafortunada declaración que el entonces titular de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola, hizo a los medios en mayo del 2002: Cuando se es el dominante en una participación de 12%, no se puede ser realmente dominante en un mercado... y el otro 88% no está cubierto , comparando erróneamente la escasa teledensidad en México con la participación en un mercado.

La carencia de una eficaz aplicación de la regulación ex-ante (regulación asimétrica para dominantes) y de la regulación ex-post (sanciones por conductas anticompetitivas) hacen ineficaz cualquier modificación que hagamos al marco legal con el propósito de atraer más participantes al mercado y, por tanto, mayor competencia, baste ver el nulo interés que se generó en los mercados internacionales con relación a las licitaciones 20 y 21 de espectro radioeléctrico para servicios móviles, que tuvieron lugar el año pasado.

Así las cosas, si queremos contribuir a mejorar el bienestar de las familias mexicanas y la competitividad de la economía mexicana, mediante la reducción de los precios promedio que pagamos injustificadamente en nuestro país, tanto en servicios móviles como en fijos, debemos celebrar que las autoridades estén tratando de resolver los diversos temas pendientes que impiden el buen desarrollo del sector telecomunicaciones, al mismo tiempo que debemos exigirles transparencia y mayor vinculación con la sociedad. Así las cosas, es bueno que el gobierno haya tomado la decisión de ir en busca del tiempo perdido.

Esperemos que las inminentes resoluciones en materia de dominancia que ha anunciado últimamente el Presidente de Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) vayan en ese sentido.

Tweets al aire. 1) El regulador de las telecomunicaciones del Reino Unido, OFCOM, está siendo presionado por O2, el operador más grande en ese país. 2) En este caso, la presión tiene que ver con los planes para licitar espectro para servicios móviles en la banda de 800 MHz y de 2.5 GHz. 3) Ello es porque a O2 (Telefónica) le incomoda que OFCOM busque garantizar que después de la subasta hayan al menos cuatro operadores nacionales. 4) Valdría la pena que nuestras autoridades sigan de cerca esta subasta británica, en particular, por las medidas pro competencia que usarán.

*El autor es Diputado federal, Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.