El pasado lunes, 64 senadores votaron para elegir a quien será la próxima presidenta de la Cámara Alta del Poder Legislativo federal. Por una mayoría de 33 votos, resultó electa la tabasqueña Mónica Fernández; 29 senadores votaron a favor de que se reeligiera el actual presidente, Martí Batres, y dos se abstuvieron.

Después de la elección, Batres se quejó amargamente, vía redes sociales y en entrevistas que le hicieron en programas de radio y TV, de ser la víctima de las maquinaciones del líder de la bancada morenista Ricardo Monreal.

En el primero de muchos tuits sobre el asunto, escribió que “se convocó a votar a senadoras y senadores de Morena. De última hora se dejó votar al grupo del PES. En consecuencia debe dejarse votar al grupo parlamentario del PT”.

Efectivamente, participaron en la elección las cinco senadoras que supuestamente pertenecen al Partido Encuentro Social. Y digo supuestamente porque conforman un grupo parlamentario que representa a un partido que no existe después de las elecciones del 1 de julio del 2018.

Las cinco senadoras son Katya Ávila, María Antonia Cárdenas, Elvia Mora, Eunice Romo y Sasil de León, siendo esta última la coordinadora del grupo pesista.

Casi todas eran militantes o simpatizantes de Morena antes de conformar el grupo parlamentario del difunto partido y así tienen derecho a que su coordinadora pertenezca a la Junta de Coordinación Política (Jucopo), y sus integrantes presidan comisiones y disfruten de prerrogativas que no están al alcance de un legislador independiente.

La presencia de De León Villard en la Jucopo le dio un voto más a los morenistas en dicho órgano senatorial, que está conformado por los coordinadores de los ocho partidos representados en el Senado.

Que las cinco senadoras del PES pertenecen a Morena queda de manifiesto al ver el sitio morena.senado.gob. Ahí aparecen como integrantes del grupo morenista. En dicho sitio no aparece ninguno de los seis senadores del PT, lo cual explica que Monreal no los invitara a participar en la elección que perdió Batres.

En pocas palabras: estas legisladoras son pesistas de mentiras y morenistas de verdad.

La elección que ganó Mónica Fernández es el round más reciente de la pugna que dentro de Morena enfrenta a lo que pudiéramos denominar los moderados, comandados por Monreal y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y los extremistas, que son encabezados por Batres y la presidenta nacional morenista Citlali Ibáñez (a) Yeidckol Polevnsky.

Antes de este agarrón, ambos bandos se dieron duro cuando los moderados impulsaron al senador Alejandro Armenta para que fuera el candidato a la gubernatura de Puebla y los extremistas al también senador Miguel Barbosa. Ese round lo ganaron los segundos y hoy Barbosa es el gobernador poblano.

El siguiente se dará el 20 de noviembre, cuando los morenistas elijan a sus nuevos dirigentes partidistas. Por los extremistas buscará la presidencia nacional la señora Ibáñez, mientras que por los moderados competirá el coordinador de los diputados morenistas, Mario Delgado.

Y mientras se dan con todo, el fundador de Morena asegura que no participará en la política interna de su partido mientras sea presidente de México.

Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.