La ubicación estratégica de México frente a Estados Unidos es ambigua debido a que el país se encuentra en movimiento desde que llegó Trump a la Casa Blanca.

La variable determinante es el tiempo: ¿Han sido lentas o rápidas las respuestas del gobierno de Peña Nieto frente a las decisiones de Trump?

En el árbol de decisiones de Trump se encuentran la renegociación del TLCAN; la salida del Acuerdo de París y del acuerdo nuclear con Irán; el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel; el acercamiento con Corea del Norte y Rusia; el distanciamiento con la Unión Europea, la OTAN y de Angela Merkel; y el preámbulo de una guerra comercial contra China. Sobre Centroamérica, insultos, y peticiones a El Salvador, Honduras y Guatemala para que impidan la salida de migrantes hacia el norte. Con México, la agenda multivariable en funciones, pero la relación personal entre los presidentes se encuentra paralizada.

En 18 meses Trump ha reamueblado ideológicamente a la Casa Blanca. ¿Qué ha pasado con la estrategia de política exterior de Los Pinos? No demasiado. Quizá ha movido un par de muebles. Pero no demasiados cambios: la ruta crítica en la renegociación del acuerdo con la UE quizá se ha agilizado; el ritmo de la renegociación del TLCAN va acompasado con el humor de Trump; la Alianza del Pacífico suma observadores y va a buen ritmo; la estrategia frente a Nicolás Maduro ha perdido fuerza, y la de Daniel Ortega pocos la conocen.

¿Qué ha pasado con la arquitectura de economías de escala a través del comercio internacional? Por mencionar sólo un ejemplo: la Unión Económica Euroasiática (UEE). Desde México suena a nombre de un planeta, pero desde el comercio internacional suena a intercambio y riqueza. Durante varios años hemos estado encantados por la negociación del TPP 11 por su relevancia política; sin embargo, la Unión Económica Euroasiática presenta mayores ganancias económicas a corto plazo gracias a la diversificación de socios.

De acuerdo con un estudio del ITAM, tras la cancelación de 95% de los aranceles de hoy hasta el 2030, las exportaciones de México crecerán en 4%, una cifra menor a la que hubo durante los últimos cinco años (en los que no hubo acuerdo), y fue de 12 por ciento.

Lo que el TPP 11 agrega al PIB entre sus miembros es desigual: hasta el 2030 le agregará 8% a Vietnam y 7% a Malasia. México sólo verá crecer su PIB en 1% gracias al TPP 11 durante ese periodo.

Si México hubiera firmado este año un acuerdo comercial con la Unión Económica Euroasiática (Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Rusia), le agregaría un crecimiento de 3% a su PIB durante los próximos ocho años.

Algo más, la Alianza del Pacífico es plataforma natural para la Unión Económica Euroasiática. Colombia, Perú y Chile se encuentran en pláticas con la UEE al igual que Argentina y Brasil.

En mediano plazo China podría ingresar a la UEE lo que le permitiría a México participar en uno de los mercados más importantes del mundo.

Al parecer, a Luis Videgaray no le gusta reamueblar la política exterior. Le tocará a Ebrard. ¿Lo hará?

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.