El ‘empujón digital’ derivado de la pandemia se ha convertido en una extensión y profundización de la conectividad. Sin duda una buena y muy necesaria noticia. Sin embargo, también ha resultado en riesgos asociados a la comisión de conductas que infringen daño a individuos o grupos de individuos, a partir del creciente uso de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC).

En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2020 realizada por el INEGI, la población de 12 años o más que utiliza Internet alcanza 77.6 millones, lo que equivale a que tres cuartas partes (75.0%) se consideran usuarios regulares de la conectividad al hacer uso de esta en computadoras, teléfonos o televisores inteligentes, tabletas, consolas de videojuegos, etc.

Precisamente, en la ENDUTIH 2020, en su Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA), realizado por quinta ocasión, se advierte que entre la población internauta de 12 años o más, 21.0% o 16.1 millones de personas fueron víctimas de ciberacoso, acción intencionada que pretende dañar o molestar a una persona y que constituye uno de los potenciales delitos cometidos a partir del uso de las TIC.

Prácticas de ciberacoso en México. En el MOCIBA 2020, se reporta que entre las prácticas más comunes de ciberacoso que vivieron los internautas se encuentran: el contacto mediante identidades falsas (35.0% del total de casos), la recepción de mensajes ofensivos (34.6%), insinuaciones o propuestas sexuales (26.7%) y la recepción de contenido sexual (24.4%).

Son las mujeres quienes registran una mayor propensión a afectadas por dichas conductas (22.5% del total, 19.3% los hombres).

Enfoque regional y de género. Un análisis realizado por The Social Intelligence Unit (The SIU, bit.ly/3i9xSZh) evidencia que la brecha de género se hace más notable en formas de ciberacoso específicas, como es el caso de recepción de insinuaciones o propuestas sexuales, mayor en el caso de mujeres (36/100) que de hombres (15/100). Adicionalmente, la comisión de este tipo de prácticas es más notoria entidades como Sonora con un razón de 47.5% del total de las mujeres víctimas de ciberacoso y Quintana Roo con 47.1%. Mientras que en el límite inferior se encuentran Chihuahua (26.9%) y Puebla (24.2%).

Avances en el combate del ciberacoso. En su comparativo anual, la razón del total de víctimas de insinuaciones y propuestas sexuales se redujo 2 puntos porcentuales (pp), mientras que la recepción de contenido sexual disminuyó 3 pp.

Ello podría estar ligado, de acuerdo con el análisis de The SIU, a la entrada en vigor y creciente difusión de legislaciones conocidas como ‘Ley Olimpia’ en diferentes entidades que pretenden combatir el acoso y la violencia a partir del uso de las TIC que redundó en una reforma en abril de 2021 al Código Penal y a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en el ámbito nacional.

Esta disposición normativa es la primera de varias que se requieren para garantizar la seguridad y el bienestar de los individuos tanto en el mundo físico como el digital. Efectivamente, el MOCIBA 2020 no sólo dimensiona un ejemplo de los potenciales ciberdelitos cometidos en Internet.

Con todo, es más importante aún atender desde esta plataforma cuantitativa, los correctivos cualitativos a estas asignaturas sociales pendientes.

@ernestopiedras

Ernesto Piedras

Director General de The Competitive Intelligence Unit

Inteligencia Competitiva

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