Es un hecho que no puede ser ignorado que el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador tiene un conflicto con el capital privado.

Está escrito por él mismo, al menos firmado con su nombre, que la participación empresarial en diferentes sectores productivos del país es algo que claramente le enoja, no le gusta, lo repudia. No duda en calificar de delincuentes de cuello blanco a los empresarios.

Desprecia a los hombres de negocios y no tiene empacho en lanzar muchos de sus nombres como sinónimo de gente corrupta y es prácticamente imposible que pueda reconsiderar algo que cree, aunque esté claramente equivocado.

Un ejemplo de su testarudez es que ahora la ha emprendido en contra de Agustín Carstens, quien desde el Banco de México anticipó la enorme turbulencia en los mercados financieros ante un eventual triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Tal cual lo anticipó el entonces gobernador del banco central mexicano, en el instante mismo que se confirmó, la noche del 8 de noviembre del 2016, el triunfo del republicano, el peso se depreció frente al dólar como no lo habíamos visto en los tiempos del libre cambio.

Fue una auténtica devaluación que se agravó en enero cuando tuvimos dólares arriba de los 22 pesos. Bueno, esto no lo puede ver López Obrador, quien está seguro que nunca pasó nada en los mercados financieros con el triunfo de Donald Trump. Se le fue a la yugular a Carstens por mentiroso y por meterse en elecciones ajenas. No hay peor ciego que aquel que no quiere ver.

El Consejo Mexicano de Negocios, que tiene en sus filas a algunos de los más repudiados por el candidato de Juntos Haremos Historia, se defiende tímidamente de un ataque bestial. No tanto por lo violento o amenazante que pudieran resultar las descalificaciones de López Obrador, sino porque vienen de alguien que eventualmente podría aspirar a tener el poder presidencial y desde ahí actuar en línea con sus ataques.

Hay un inocultable repudio del personaje a la participación de los capitales privados, lo escribió en uno de sus libros: “...El modelo está diseñado con el propósito de favorecer a una minoría de políticos corruptos y delincuentes de cuello blanco que se hacen llamar empresarios”, López Obrador (2017), 2018 La Salida. Decadencia y renacimiento, Editorial Planeta.

¿Quiénes son “los empresarios”? ¿Dónde está la frontera del bien y del mal entre los hombres de negocios? ¿Basta tener éxito en los negocios o contratos con el gobierno o pensar diferente para entrar en la categoría de delincuente de cuello blanco? ¿Quiénes sí y quiénes no podrían ser perdonados por ese manto purificador de quien cree tener ese poder curativo?

Los hombres de negocio que tienen voz hoy no salen de su asombro y hacen escuchar su voz, pero con timidez. Quizá para no ser confundidos con proselitistas del voto de otro candidato, quizá para no hacer enojar más a quien puede gobernar y cobrar venganza.

Pero lo que hoy digan a su favor, en pos de lo que piensan, no es campaña, es una defensa de sus derechos.

Es tan profundo el rompimiento que se postula, que rebasa a las personas. Se inscribe en la línea de provocar un auténtico caos derivado del intento de crear una presidencia omnipotente, al margen de las instituciones, basada en preconcepciones ideológicas no siempre sustentadas en la realidad.

Vamos, no eres tú, Andrés, es lo que crees.

ecampos@eleconomista.com.mx

Enrique Campos Suárez

Director de Noticias de Radio Fórmula

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios, especialmente a la radio. Actualmente, es Director de Noticias de Radio Fórmula, medio donde se ha forjado una exitosa carrera.

Es especialista en temas económico-financieros y comentarista en los más diversos espacios informativos de ese grupo radiodifusor, como en los de: Joaquín López Dóriga, Óscar Mario Beteta, José Cárdenas, Carlos Loret de Mola, entre muchos otros.