El presidente de Francia Nicolás Sarkozy se reunió esta mañana con su homólogo español Mariano Rajoy, para afinar detalles sobre las acciones de estabilidad financiera. Al término del encuentro, el mandatario galo aseguró que el objetivo del encuentro era mostrar que no son los mercados quienes definen la agenda de los países europeos, sino los políticos.

Obviamente fue una clara alusión al recorte de calificación que sufrieron ambos emisores en la escala de la agencia Standard & Poor´s. Al parecer, Sarkozy no ha tenido tiempo de leer las noticias que desde el 3 de enero subrayan como el mercado en efecto habla con sentido y se pronuncia a favor del menor riesgo que representan emisores menos riesgosos, como han probado ser los emergentes.

Me explico. El tres de enero al mediodía se difundió la sorpresiva colocación del bono global de México a un plazo de vencimiento de 10 años, que consiguió la tasa más baja de la historia financiera del país, de 3.7 por ciento. El monto total de la emisión fue por 2,000 millones de dólares con vencimiento al año 2022.

Hablaron los mercados, según veo, con la demanda que supero en 2.5 veces la oferta inicial.

Mejor que Italia

Apenas 24 horas después, el cuatro de enero, el gobierno de Brasil realizó la primera emisión del año al colocar en el mercado internacional un bono a 10 años, que vence también en 2021, por 750 millones de dólares con la tasa global más baja en su historia financiera, de 3.449% anual.

El premio exigido a los papeles brasileños fue de 3.5%; esta prima contrasta con la demandada por los mercados respecto a los títulos italianos, emitidos también al arranque del año, que fueron cercanos a 7 por ciento. Volvieron a hablar los mercados.

Finalmente, el pasado 11 de enero, el gobierno de Colombia colocó en los mercados bonos por 1,500 millones de dólares a la tasa más baja de su historia, que fue de 4.96%, con vencimiento al año 2041.

Las tres emisiones de países emergentes latioamericanos reafirman la positiva percepción que tienen los inversionistas sobre la gestión de las finanzas públicas de México, Brasil y Colombia.

La estrategia de los gobiernos de esta región les ha permitido aprovechar las ventanas del mercado para cerrar operaciones puntuales, en las mejores condiciones posibles, evidenciando que hay apetito de los inversionistas por emisiones confiables. Las emisiones de estos países marcan la diferencia notable que sí distinguen los inversionistas entre los países emergentes, con finanzas públicas sanas, y los deteriorados industrializados como Italia, España o Portugal, que tienen abultadas deudas por gestionar.

Así que, a pesar de lo que diga el señor Sarkozy, los mercados hablan, se pronuncian y distinguen, por encima de los acuerdos políticos a los que lleguen los mandatarios. Y al parecer, la guía de las acciones de los inversionistas, es la prudencia y certidumbre financiera.