El primer arcaísmo del nuevo gobierno de López Obrador (4T) es “internacional”. Poco a poco la globalidad sufre un proceso de miniaturización, y los mapas mentales de los funcionarios se acotan a Tijuana y Chetumal.

No hay conversación entre embajadores asentados en México en la que no se asome la sorpresa: “No fui invitado al informe del presidente López Obrador”.

Tras el ritual del 1 de septiembre comenzó el granizo de preguntas entre diplomáticos: ¿Fuiste invitado? No. ¿Y tú? No. ¿Y tú? No. Conclusión: el gobierno decidió no extenderles invitación a la ceremonia.

No había razón para aplicar una táctica bárbara-contra-diplomática. Pero los 287 días de gobierno responden al nacimiento del primer arcaísmo de la 4T.

En efecto, son 287 días sin que el presidente haya viajado al exterior. ¿G20? ¿Asamblea de Naciones Unidas?

El presidente decidió delegar sus decisiones de política exterior a Marcelo Ebrard.

El secretario de Relaciones Exteriores es el presidente de México para el mundo.

La única preocupación internacional que ha tenido el presidente López Obrador durante sus 287 días de gobierno es la cuenta de Twitter de Donald Trump. Resulta comprensible que la energía que libera Trump en cada uno de sus tuits genere temor: trastoca valor de monedas y detona ciclotimias en el precio de las acciones. Enfurece a políticos y deprime a quien es despedido.

Trump se ha convertido en una especie de dictador tuitero. En su timeline Trump no se topa con jueces ni congresistas que le echen abajo sus temperamentales reacciones.

Sin embargo, el presidente Obrador no debería de temer a la figura de Trump. Se equivocó el gobierno mexicano cuando negó el aterrizaje de un avión del Kremlin en el que viajaba un parlamentario ruso y también cuando sorteó la visita del canciller cubano a Palacio Nacional quien intentaba darle un mensaje de Miguel Díaz-Canel.

Plan estratégico

Estados Unidos, China, Francia, Rusia, Japón y Turquía son los países con mayor presencia diplomática en el mundo, de acuerdo al Global Diplomacy Index del Lowy Institute.

Le llamo conectividad diplomática a la relación entre fortalecimiento interno de un país con base a su esfuerzo exterior.

Estados Unidos cuenta con 167 embajadas, 90 consulados, 9 misiones permanentes y 7 representaciones generales; China despliega 166 embajadas, 90 consulados, 8 misiones permanentes y 4 representaciones generales.

México se encuentra en el lugar 14 de conectividad diplomática: 80 embajadas, 66 consulados, 7 misiones permanentes y 3 representaciones generales (datos 2017).

Pero más allá de los números se encuentran las áreas-sombras. Continentes o regiones en la que prácticamente no hay presencia del estado mexicano. Por ejemplo, África. En el sexenio pasado no había más de 7 embajadas. La correlación entre la conectividad diplomática con poder en el mundo es positiva: Herminio Blanco lo sabe. Él perdió la batalla por la presidencia de la OMC frente a Roberto Azevêdo por los votos que los africanos otorgaron mayoritariamente al brasileño.

Fue Luis Videgaray quien intentó articular tácticas de emergencia (sin estrategias) para paliar los efectos de los tuits de Trump en contra de México. Las tácticas son pragmáticas pero demasiado vulnerables si no son productos de un plan estratégico. En efecto, las tácticas son mangueras que sofocan incendios, pero no crisis. Y México ha carecido un plan estratégico diplomático desde hace décadas.

La única manera de romper la tensión que genera los tuits de Trump es la diversificación. El embajador Andrés Rozental declaró a El Economista que la atención que ha generado la renegociación del TLCAN ha provocado un vacío en la relación con la Unión Europea. Es decir, el tamaño de la cobija no da para abrir conectividad diplomática con China, Rusia, India o Turquía. Con excepción de India, los otros tres países están en la cabeza de la lista poder diplomático como señala el índice Global Diplomacy.

Giro en la política exterior

Con las elecciones estadounidenses en puerta, no es optativa la elaboración de un plan geopolítico de parte de Marcelo Ebrard. Es interesante la forma en que él desarrolla la agenda setting sobre el acuerdo de tercer país seguro que, de facto, cobró relevancia desde la noche del miércoles  tras la decisión de la Corte Suprema estadounidense de avalar la nueva política de asilo del presidente Trump.

Ayer, Adam Taylor en The Washington Post, escribe sobre el giro que Trump está dando con el despido de su asesor John Bolton. Parece ser que China será el tema electoral en cuanto a política exterior. Buena noticia para México pero lo mejor no es abrir Twitter cada mañana para leer los tuits de Trump. Lo mejor es hacer un plan geopolítico de México.

Es urgente.

@faustopretelin

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.