Es fácil señalar y denunciar lo que es más evidente. Los mexicanos estamos preocupados e indignados por una larga lista de problemas que nos afectan todos los días y que, lejos de resolver, muchos gobiernos locales y el gobierno federal les dan la vuelta. Parece que su apuesta es sacar ventaja del cargo y del momento, y heredar los problemas para que, más adelante, alguien se haga cargo.

Una de las mayores y más silenciosas amenazas a la economía de millones de familias mexicanas es el nivel creciente de la deuda pública. El gobierno de la República ha logrado que la deuda crezca más rápido que la economía, en eso se llevan medalla de oro.

Para poner en perspectiva, en el 2012, el nivel de deuda pública fue 34.3% como proporción del PIB. Al final de este año se estima que podría ser 48.5% del PIB. Lo más grave es que parece no haber ni estrategia ni voluntad para frenar y revertir este problema.

Algunos expertos advierten que, de seguir esta tendencia de déficit público elevado y bajo crecimiento económico, este año el endeudamiento podría superar 50% del PIB e incluso llegar o rebasar 52% al final del sexenio. De no hacer algo contundente y pronto, este nivel de irresponsabilidad y mal manejo económico puede llevar a México a una crisis como la de 1994-95.

Bloomberg ya advirtió a México que el nivel de endeudamiento actual es muy parecido al del final del sexenio de Carlos Salinas. No queremos que se repita la historia. Para empezar, tendremos que estar muy atentos al Paquete Económico que se presentará y discutirá en el Congreso a partir de septiembre para revisar la estrategia del gasto público.

El riesgo es que, al ser un tema desconocido para muchos, la exigencia no va en proporción al tamaño de la amenaza que representa. Al nivel actual, se estima que cada trabajador mexicano debe más de 160,000 pesos. Cada bebé que nace hoy en México ya debe más de 70,000 pesos.

En pocas palabras, estamos heredando una deuda que nosotros no adquirimos pero que tendremos que pagar sí o sí. Los gobiernos van y vienen, los ciudadanos permanecemos. Ellos gastan y se endeudan (sin dejar de mencionar lo que se roban) y nosotros pagamos todas las facturas. Es hora de ponerles un alto, de lo contrario vamos a vivir y trabajar para pagar.

Twitter: @armando_regil