La historia del tata Cárdenas, que era tan romántica ?y tan llena de paternalismo se convirtió en indispensable para que el partido oficial se mantuviera en el poder.

El discurso de la alerta roja, del no permitiremos el despojo, la amenaza de movilizar al pueblo bueno es ?un sub producto anacrónico y abaratado del viejo PRI.

El PRI va a tener que aprender a luchar en contra de sus propias creaciones ideológicas que ahora se atraviesan como grandes lastres para hacer cambios realmente indispensables.

Los mismos que ahora se declaran en alerta roja y que amenazan con movilizaciones y evitar el despojo se educaron con los libros de texto que nos enseñaron que el tata Cárdenas es uno de los grandes héroes nacionales que arrebató de las manos de los perversos extranjeros nuestro petróleo.

Y así como leíamos las increíbles aventuras inventadas de El Pípila y los Niños Héroes de Chapultepec, así nos enteramos que el pueblo, en agradecimiento con su salvador, se formaba a las afueras del Palacio Nacional para ofrendar sus gallinitas o sus joyas para pagar a los despreciables particulares extranjeros.

La historia era tan romántica, tan llena de paternalismo, que para el partido gobernante se convirtió en catecismo indispensable para mantener el poder.

Y a pesar de que el verdadero desarrollo de este país se planteó, no por los generales gobernantes, sino a partir de los gobiernos civiles, empezando por el de Miguel Alemán, la realidad es que sus historias eran contradictorias con el espíritu del papá revolucionario dadivoso y el desvalido hijo que sólo tenía que mantener su buena conducta para recibirlo todo.

Los priístas que explotaron ese modelo hasta el cansancio se acabaron todo. No era lo mismo derrochar la riqueza en un país de 20 millones de habitantes y una expectativa de vida de 40 años como lo fue en los años 30 y 40 del siglo pasado, que enfrentar el crecimiento demográfico y el cambio de la pirámide poblacional que ocurrió después.

Hoy tenemos personajes que piensan como en el México de los años 40, pero que tienen acceso a Twitter. El discurso de la alerta roja, del no permitiremos el despojo, la amenaza de movilizar al pueblo bueno es un subproducto anacrónico y abaratado del viejo PRI.

Así es que los que ahora gobiernan, que no se parecen nada a los que detentaron el poder el siglo pasado con la mismas sigla, tienen que buscar la forma de convencer a los educados por la revolución de que el tata Cárdenas hizo lo correcto, pero solo para 1938.

La discusión de la reforma energética requiere de mucho trabajo político entre los firmantes del Pacto por México. No solo es cuestión de recordarles qué fue lo que firmaron, sino convencerlos de que les será redituable para sus causas.

Y entre la opinión pública, quitar muchas telarañas que esa población obtuvo a través de la educación con esos libros de texto redactados con total apego a la doctrina tricolor, que tanto cuidaba sus héroes y sus historias.

La reforma energética, al parecer, no va en este periodo de sesiones. Están ahí las razones políticas y el calentamiento artificial del tema que empiezan a hacer los políticos de la mal llamada izquierda. De eso viven y no van a desaprovechar la oportunidad. No lo harán hoy, no lo harán nunca.

Pero, dentro de esa misma fuerza política o en la llamada derecha panista, hay muchos personajes que pueden llegar a entender la trascendencia de un cambio así para mejorar las condiciones, no del totémico y anquilosado Pemex, sino de los 120 millones de mexicanos que esperan vivir hasta los 80 años.

Técnicamente, siempre será buen momento para hacer reformas como la energética. Pero no hay duda de que un cambio así, que además va concatenado con la reforma hacendaria, es la parte final del año.

Si ,en un sueño guajiro, se aprobaran en el primer trimestre las reformas energética y hacendaria, habría la necesidad de cambiar el presupuesto de este año o bien, congelar su entrada en vigor todos los meses de aquí al inicio del 2014.

Por eso lo ideal es tener las reformas que alteran los ingresos y los egresos justo antes de que se discuta el presupuesto del año siguiente, para que su entrada en vigor tenga esa inercia natural de los plazos del calendario.

Así es que en lo que la izquierda le saca provecho a las viejas historias del México de la dictadura perfecta y revive políticamente de sus contradicciones y derrotas, los gobernantes actuales deberán desplegar sus mejores aptitudes políticas para hacer lo que hoy consideran como lo correcto.

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