El gobierno sigue desprotegiendo a las mujeres, dejándolas a la deriva, en un estado de vulnerabilidad cada día mayor, mientras abundan los oportunistas que quieren adueñarse de una causa tan grande para sacar ventaja política.

El paro nacional del 9 de marzo llamado #UndíasinNosotras es la expresión de un grito desesperado en un país que lleva años adorando la santa muerte y dándole la espalda a la vida desde el vientre materno, un país en el que hemos dejado de valorar y cuidar especialmente a las mujeres por caer en las trampas del egoísmo y el machismo.

“Un día sin ellas” resulta necesario para dimensionar de qué tamaño es el error y el fracaso de no sentir y no escuchar lo que es tan evidente y urgente. Necesitamos vivir una experiencia que nos cimbre para revalorar y reconectar de una manera fuerte y contundente.

Ya basta de competir y de pensar que la vida se trata de una lucha de egos y de poder. No se trata de ver quién gana, lo que tenemos que hacer es pasar de esta realidad tan injusta en la que todos perdemos y cocrear una realidad en la que todos podamos ganar. La empatía es el primer paso. Demostremos que la vida no es un juego de suma cero.

#UndíasinNosotras debe movernos a replantear, redefinir, revalorar y rescatar aquello que estamos perdiendo todos los días por tener nuestra atención en el lugar equivocado. ¿Por qué esperar a no verlas para sentir un vacío tan profundo? ¿Por qué esperar a no escucharlas para extrañar sus voces? ¿Por qué esperar a no tenerlas entre nosotros para entender que sin ellas simplemente no podemos y estamos incompletos? No valoramos lo que tenemos, simplemente porque lo tenemos. ¿Por qué esperar a verlo perdido para valorarlo?

Las evidencias muestran que la 4T está en contra de las mujeres. El número de programas de apoyo para mujeres que el gobierno ha eliminado o recortado ya suma más de 20, programas que van desde las estancias infantiles, apoyo al empleo, prevención de la discriminación y protección de derechos humanos hasta la equidad de género y la igualdad. Todo esto sin olvidar que más de 8,000 mujeres con cáncer de mama quedaron sin respaldo médico.

El gobierno sigue desprotegiendo a miles de mujeres, dejándolas a la deriva, en un estado de vulnerabilidad cada día mayor, mientras abundan los oportunistas que quieren adueñarse de una causa tan grande para sacar ventaja política. La esperanza es que sean ellas quienes encabecen el movimiento que abra millones de ojos y conciencias a favor de la vida y que acabe con esta pesadilla de una vez por todas.

La verdadera batalla es por la vida, desde el vientre materno hasta la muerte natural. Los políticos en el poder son culpables de no detener la violencia contra las mujeres en todos los niveles. Hay que exigirles que guarden su falsedad e hipocresía y dejen de fingir que se suman a un paro nacional y a un movimiento que es un reclamo contra ellos. Si en verdad les importaran las mujeres, ya habrían hecho algo.

Hay que dejarlo claro, todos los paros que sean necesarios hasta que reconstruyamos nuestras conciencias y con ellas el tejido social tan lastimado. Los cambios no llegan solos, hay que provocarlos. Que todo el coraje, enojo y frustración que sentimos hoy se reflejen en las urnas en el 2021 y el 2024. Ellas merecen vivir, ellos no merecen gobernar.

Twitter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.