La preponderancia de América Móvil (AMX, es decir, Telmex y Telcel), no es otra cosa que la regulación asimétrica que le es aplicable en tanto no haya condiciones de competencia efectiva. Esto, con el objetivo de que deje de abusar de su posición dominante e imponer barreras artificiales que restrinjan las posibilidades de desarrollo de sus competidores. Una de las barreras que más utilizan los dominantes son tarifas de interconexión excesivas. Por ello, tras años de abusos, el artículo 131 de la nueva Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) establece que AMX: (i) no puede cobrar tarifas de interconexión por el tráfico que termina en su red y (ii) debe pagar interconexión a otros operadores por las llamadas que termine en la red de éstos.

Como era de esperarse, Telmex y Telcel se rehúsan a someterse a la regulación asimétrica en materia de tarifas de interconexión y buscan a toda costa que ésta sea eliminada. Para lograrlo tienen dos vías: a) que AMX reduzca su participación nacional en el sector por debajo de 50% y genere condiciones de competencia efectiva o b) que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) imponga a los demás operadores obligaciones similares a las impuestas a AMX, desvaneciendo así la asimetría en la regulación.

Pues bien, esto último fue lo que hizo el IFT durante la última semana de diciembre del 2014, mediante la expedición de las ilegales resoluciones por las que determinó la metodología para el cálculo de costos de interconexión y las tarifas de interconexión para el 2015 y el 2016. Poniéndolo en palabras simples: si Telmex y Telcel no pueden cobrar, pues que los demás tampoco cobren.

En primer lugar, las resoluciones son ilegales, pues el IFT no está facultado para fijar tarifas de interconexión, ya que el artículo 131, inciso B, de la LFTR prevé que éstas se fijan libremente entre las partes, y sólo en caso de desacuerdo el IFT deberá resolver los términos no acordados. Los desacuerdos deben notificarse al regulador a más tardar el 15 de julio de cada año. Al 15 de julio del 2014, no se había presentado desacuerdo de interconexión alguno y el IFT no siguió el procedimiento establecido en la ley. Las resoluciones también son ilegales, pues el IFT tiene que tomar en cuenta las asimetrías naturales de las redes a ser interconectadas, su participación de mercado, los horarios de congestionamiento de cada red y el volumen de tráfico, lo cual omitió por completo. En lugar de eso, se inventó un operador hipotético, en flagrante violación de la ley.

Durante los casi 24 años en los que Telmex y Telcel fueron cobradores netos de interconexión, la reducción en las tarifas se dio a paso de tortuga, pero el IFT tardó sólo seis meses en reducir abruptamente las tarifas de interconexión que él mismo había determinado en julio del 2014. Las tarifas implican una reducción de 22% para el 2015 y de 48% para el 2016. Mientras AMX cobraba, al IFT le pareció bien una tarifa de 32 centavos por minuto; después de que AMX ya no pudo cobrar por interconexión, ya no le gustó y la bajó ilegalmente a 25 centavos para el 2015 y a 16 centavos para el 2016.

La ilegal actuación del IFT al tirar al piso las tarifas de interconexión sólo puede entenderse como un burdo intento por ir emparejando las obligaciones de todos los operadores en materia de tarifas de interconexión. Así, Telmex y Telcel escapan por la puerta de atrás de la regulación asimétrica que les impuso la ley. Una vez más, con la ayuda de Luis Lucatero, jefe de la Unidad de Política Regulatoria del IFT, ante la vacua mirada de los comisionados. Su evidente parcialidad les puede costar la autonomía que no se han sabido ganar.