Han pasado 18 días de campaña y faltan 72 días para que termine. Las posiciones de quienes participan en la contienda no se mueven y tampoco se han dado variaciones relevantes en los porcentajes de intención del voto que tienen los candidatos.

Las encuestas registran dos tipos de votación: la intención efectiva que se obtiene al eliminar a quien contesta que todavía no se decide o no votará y la intención bruta, que contempla todas las respuestas. La evidencia indica que la intención efectiva tiende a inflar los datos y resulta menos precisa que la bruta.

Por ser más precisos, tomamos sólo los datos de la intención bruta que ofrece la mayoría de las empresas encuestadoras, que rondan en 40% para Peña Nieto; 26%, para Vázquez Mota; 18%, para López Obrador, y 1.7%, para Quadri.

La distancia entre el primero y el segundo lugar es de 14% y entre el segundo y el tercero, de 8 por ciento. Los encuestólogos con los que he platicado me dicen que estos números reflejan de manera más cercana la realidad.

En cualquier caso, Vázquez Mota está lejos del primer lugar y todavía más, López Obrador. En la elección del 2000 y en la del 2006, que fueron de 180 días, hacia la mitad de la campaña quienes iniciaron perdiendo alcanzaron a quien iba ganando, para terminar triunfando.

En esta ocasión, la mitad de la campaña estaría en el día 45 y para esa fecha faltan 27 días. Hasta el momento y tal como están estructuradas las campañas de Vázquez Mota, el claro segundo lugar, y López Obrador, el firme tercero, no se ve cómo puedan reducir la desventaja con el primero.

En la política, como en los deportes, nada es seguro hasta que la competencia haya terminado, pero también, que no se pueden esperar milagros. Los resultados dependen de la estrategia adoptada y de los jugadores que se tienen, para el caso éstos y no otros candidatos.

La posibilidad de que Peña Nieto pierda puntos por cometer grandes errores en el marco de la estrategia elegida no se ve que pueda ocurrir y que crezcan Vázquez Mota y López Obrador exigen que articulen aciertos que ahora se exigen espectaculares, lo que tampoco se vislumbra.

Es común que los equipos de campaña recurran al tracking o encuesta de seguimiento diario de la intención del voto en las últimas semanas de la contienda pero nunca se había dado que un medio, como ahora lo hace el periódico Milenio, ofreciera esos resultados.

Ese tracking se ha instalado como un referente en la discusión diaria y, para tener una mejor lectura de la información que arroja, habría que privilegiar la intención bruta y no la efectiva. Ese instrumento permite ahora tener datos que antes estaban solo reservado a los candidatos y sus equipos de campaña.

Twitter: @RubenAguilar