Arropado por la telecracia, aliado incondicional de La maestra Elba Esther Gordillo, el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle acaba de cumplir, con más pena que gloria, el primer tercio de su sexenio.

Con un oneroso programa de infraestructura que ha quedado trunco -el gobierno federal le arrebató la construcción del segundo piso en la autopista México-Puebla y la introducción del transporte multimodal ha desatado críticas y protestas- y sin muchos resultados fuera de los habitantes de la Angelópolis; sin una política asistencialista eficaz en la zona rural y una inseguridad rampante, Moreno Valle entregó ayer su segundo informe al Congreso local y emitió un mensaje ante 21 gobernadores y más de 2,000 invitados especiales.

Con el fantasma del marinismo rondándolo, el mandatario presumió de los logros de su administración en materia educativa, ante su invitada de honor: Elba Esther Gordillo Morales. La presidenta del SNTE, acaparó los reflectores en el Centro de Servicios Integrales, en la antigua sede del centro de diversiones Valle Fantástico, rescatado por Moreno Valle de las manos del empresario marinista Ricardo Henaine.

La lideresa recibe un aplauso apretado de los más de 3,000 invitados especiales al mensaje político de Moreno Valle. El territorio poblano es seguro -en el local de la sección 51, en pleno centro de la Angelópolis encabezaría más tarde una reunión de trabajo con los líderes del magisterio poblano- pero toma sus previsiones. Los vehículos en los que se desplaza, acompañada de su nieto, -el diputado federal René Fujiwara y el secretario general del sindicato, Juan Díaz de la Torre- son protegidos por un ostentoso aparato de seguridad, que la escolta hasta el helipuerto.

Moreno Valle, y su homólogo veracruzano, Javier Duarte, son los gobernadores más cercanos a Elba Esther, sin duda. Pero a juzgar por la actitud de algunos de los presentes, cuenta con más aliados de los que creen, en la cúpula peñista.

Al presidente del Senado, Ernesto Cordero, le tocó acompañar a La maestra chiapaneca durante el evento. Salvo los saludos de cortesía, no tuvieron oportunidad de platicar, según el testimonio del exsecretario de Hacienda.

Tampoco tuvo ocasión Juan José Guerra Abud, secretario del Medio Ambiente. El único pevemista en el gabinete federal -aunque también deberíamos contar a Cuauhtémoc Ochoa- fue tratado con cortesía, aunque muchos interpretaron como signo negativo que haya fungido como el representante presidencial. Y también, que ningún jerarca priísta -salvo las senadoras Blanca Alcalá y Leticia Jasso- haya acudido al informe del Gobernador de Puebla.

Tampoco hubo líderes perredistas. En cambio, el contingente panista era nutrido, encabezado por el presidente nacional del blanquiazul, Gustavo Madero Muñoz.

Entre los blanquiazules existe plena certeza de que la recuperación de su fuerza electoral puede arrancar en las elecciones locales de julio próximo; así lo vaticinan las encuestas preelectorales. Rodeado de panistas y neoaliancistas, Moreno Valle, en su día, no puede quejarse.

Recibió el espaldarazo de sus homólogos, quedó bien con la lideresa magisterial y todavía se dio el lujo de hacer una minigira de trabajo con el titular de la Semarnat y el nuevo titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Francisco Moreno, con quienes recorrió el Ecoparque Metropolitano y pudo profundizar sobre algunos aspectos que no abordó en su presentación-informe. Entre ellos destacan la recuperación de 4,300 metros cuadrados de humedales y 2,500 metros cúbicos de residuos; la construcción de 5.2 kilómetros de ciclopista, y la instalación de un biofiltro que funciona como tratadora de agua.

Finalmente, los funcionarios visitaron el Centro de Cultura del Agua Miratoyac, el cual forma parte del rescate de la Cuenca del Alto Atoyac y recorrieron las salas y talleres de educación ambiental, cultural y recreativos que se imparten a la población.

EFECTOS SECUNDARIOS

CUMPLIMIENTO. Ya lo había advertido el coordinador de los senadores del PRI, Emilio Gamboa, hace tres días: el presidente Enrique Peña honraría su palabra y atendería las exigencias de los líderes parlamentarios del PAN y del PRD, de diálogo. Ayer, el Ejecutivo federal acudió a la nueva sede de la Cámara Alta, para dar seguimiento a los trabajos del Consejo Rector del Pacto por México y convenir el calendario de las reformas estructurales. Más preocupado por las formas que por el fondo, Peña Nieto inaugura un nuevo estilo, diametralmente distinto al practicado por sus tres antecesores. Históricamente, el Presidente sólo asistía al Senado a entregar la Medalla Belisario Domínguez. Roto ese hito, ahora debe esperarse que Peña Nieto acuda más seguido a los recintos legislativos. Y también, que los integrantes de la Cámara Alta trabajen más coordinados con sus homólogos de San Lázaro. La presencia, ayer, de Alberto Villarreal -quien viajó con Ernesto Cordero desde Puebla- y de Manlio Fabio Beltrones, es una señal en esa dirección.

ACOMODOS. Exvocero de Alonso Lujambio en la SEP y de Alejandro Poiré en Gobernación hasta que terminó el sexenio calderonista, el publicista Jaime Alcudia aceptó la invitación del empresario radiofonico Edilberto Huesca y se estrenó, con el inicio del 2013, como director de relaciones gubernamentales de NRM. Otro comunicador, Héctor Villarreal, está a punto de emigrar de la dirección general de Notimex. En su lugar, ha trascendido en Los Pinos, quedaría el exdirector de una publicación diaria especializada en finanzas. ¿Será?