Nada tiene que ver con política o con los partidos políticos , decía la convocatoria que comenzó a circular en redes sociales a partir del pasado jueves 2 de febrero, tampoco queremos hacer una marcha o convocar a un mitin. Lo hacemos solamente porque traemos ganas de unir a México .

Con un presupuesto de apenas 40,000 pesos -que sirvieron para comprar banderas tricolores y mandar a imprimir pulseras, pegotes para los smartphones y calcomanías con la leyenda: #EstamosUnidosMexicanos- una veintena de personas irrumpieron en la glorieta del Ángel de la Independencia al mediodía del sábado 4.

La meta de los organizadores -las imágenes del video que circula en YouTube muestran que había una docena de empleados federales, entre ellos- era reunir al menos a 200 personas, pero se cumplió a la mitad. Los asistentes, sin embargo, rebasaron las expectativas por su entusiasmo y por la respuesta de los automovilistas y los peatones que a esas horas transitaban por ese punto neurálgico de la CDMX. Ese esfuerzo desinteresado estuvo a punto de fracasar, luego de que el presidente del CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza, sondeara sobre su espontánea presencia en este genuino bocinazo por México. Con sutileza, pero con decisión, fue rechazada la sugerencia.

Las iniciativas ciudadanas en defensa de México se multiplican, a partir de las hostilidades de Donald Trump. Podemos llamar a la unidad siempre y cuando sepamos para qué, no simplemente juntarnos para agitar banderitas o gritar juntos en contra del presidente de EU , comentó lacónico Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien buscó la Presidencia de la República, a gritos no vamos a cambiar las cosas .

Unidad nacional... ¿para sostener al Ejecutivo federal? Para el vocero de Los Pinos, Eduardo Sánchez, los ciudadanos en las calles al igual que los líderes políticos, dirigentes partidistas, empresarios y otros actores evidencian el respaldo unánime al presidente Enrique Peña Nieto en vísperas de la renegociación del TLC.

Este apoyo le da una enorme fortaleza al jefe del Estado mexicano para enfrentar una negociación complicada, definió Sánchez por la mañana en un encuentro frente a frente con el politólogo Leo Zuckerman y el analista internacional Rafael Fernández de Castro en el programa Despierta, de Carlos Loret de Mola.

El vocero presidencial rechazó tajantemente que el huésped de Los Pinos esté debilitado, a pesar de lo que muestren las encuestas o lo que otras voces -alejadas del oficialismo- expresen en las calles, ya sea por el megagasolinazo u otras acciones gubernamentales.

Un patriotismo incondicional sería el antídoto contra la ponzoña que -incluso antes de la irrupción de Trump- alimentaba al mal humor social. El resentimiento, la incertidumbre y la insatisfacción eran los sentimientos más extendidos entre la ciudadanía apenas hace seis meses.

En efecto. Antes del Cuarto Informe de Gobierno distintas casas encuestadoras realizaron evaluaciones cualitativas sobre Peña Nieto para identificar las expectativas de la población y los aspectos más reconocidos de la gestión del Ejecutivo federal.

Corría el tercer trimestre del 2016. Ya entonces Los Pinos reconocía un contexto adverso y un preocupante ánimo ciudadano y buscaba identificar pistas que permitieran alimentar temáticas y tonalidades para el Informe.

El cotidiano de la mayoría, marcado por bajos salarios, inseguridad, desempleo, encarecimiento de la canasta básica y una rampante carga fiscal. Los demóscopos reconocían que la población carga el peso acumulado de una situación difícil que viene de muchos años atrás. La situación cada vez se complica más, y se vive con la incertidumbre de que, en cualquier momento, puede empeorar .

En parte por el desánimo, en parte por el miedo a una crisis económica, el terreno era fértil para una postura antisistema, antiPRI, antipartidista, que favorece demandar y requerir opciones que, se considera, pueden representar un cambio real.

En la primera etapa del sexenio surgieron la casa blanca y la resistencia de la CNTE a la reforma educativa. Pero el acumulado de problemas resulta voluminoso: el alza del dólar, la baja del precio del petróleo, la corrupción de los gobernadores priistas, el conflicto magisterial, la violencia regionalizada en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, el caso Nochixtlán, los aumentos a las tarifas eléctricas y a la gasolina, las desapariciones forzadas...

Y en ese contexto -indican los estudios- prevalece la idea de que el discurso presidencial y gubernamental no ha podido comunicar argumentos convincentes y creíbles para dar certeza, sembrar esperanza, avalar el éxito de las tan pregonadas reformas, dar tranquilidad y confianza .

Entonces se materializó la imagen de un presidente que desde su inicio mostró lejanía, falta de liderazgo y vulnerabilidad para ser constantemente cuestionado y burlado. Un presidente que toma decisiones tardías, que se esconde y no informa oportunamente a la ciudadanía. Además, se extendió la percepción de un gabinete ineficiente y que no ha sabido apoyar y asesorar al presidente. Éste y su gobierno han enfrentado las más severas críticas en un mundo en el que las redes sociales gozan de credibilidad y generan sensación de empoderamiento ciudadano y de que descubren la verdad de la situación nacional.

Antes de Trump, la andanada de noticias y eventos negativos hacía imposible reconocer las cualidades, los logros y los avances de los primeros cuatro años de la gestión presidencial. ¿Y ahora?